El germen de esta asociación cultural independiente en defensa del patrimonio monumental ubetense, tiene su raíz en 1998. A través de varias tertulias llevadas a cabo en la extinta tienda de Juan Barranco ubicada en los soportales de la plaza 1º de Mayo, se fue configurando un grupo heterogéneo de ubetenses que tenían como punto en común el amor al patrimonio monumental heredado. Y los seis se autoproclamaron Caballeros 6x4 o “Caballeros Veinticuatro” como resultado de la operación aritmética.
martes, 27 de diciembre de 2022
CABAÑUELAS EN ÚBEDA Y COMARCA PARA COMIENZO DE 2023
jueves, 8 de diciembre de 2022
LOS "VEINTICUATRO" DENUNCIAN EL ESTADO RUINOSO DE UNA CASA EN EL CORAZÓN DEL PATRIMONIO
Este año tan especial,
en el que se ha conmemorado la vuelta al mundo de Elcano y se ha ensalzado el
papel tan relevante que tuvo que tener en tan extraordinaria gesta a nivel
mundial el Secretario de Estado para las Indias, Francisco de los Cobos, nacido
y sepultado a poco metros de aquí, nos encontramos delante de su casa-palacio
para realizar nuestra proclama anual de
reivindicación, porque parece ser que nadie ve esto y menos aún los políticos
locales. Muchos, muchos años llevamos ofreciendo esta estampa a la ciudadanía,
pero sobre todo al visitante.
Si
se coloca un cartel en un establecimiento que desentone con el entorno
monumental, se le obliga a quitarlo y poner otro más acorde. Si un edificio es
remodelado y sus ventanales o cierres no se acogen a las normativas
urbanísticas vigentes, se obliga a sus dueños a que los cambien y los adecúen.
Sin
embargo, si delante de este monumental edificio y con una historia aún no
acabada, se coloca este mamotreto de cemento y vigas de hierro para sostener la
fachada de una casa que, para colmo ya es una ruina, no se han levantado muchas
voces para denunciar esto durante tantos años y tantas legislaturas locales
transcurridas. Aparte de este impacto visual, contaminación vial y lugar de inmundicia y ratas que a
nuestro colectivo avergüenza, los bloques de hormigón llevan aparcados aquí –en
zona prohibida- tanto tiempo que –para pagar su multa- los dueños tendrían que
permutarle la casa al consistorio. Si Francisco de los Cobos levantara la
cabeza y contemplara tal desacierto, seguro que mandaría algunos tercios de
Flandes para desmontarlo en un abrir y cerrar de ojos.
Y
esto, en una ciudad que se enorgullece del título que en el año 2003 le otorgó
la UNESCO, no se puede permitir.
Nosotros,
con el presente manifiesto, pedimos una pronta solución a este problema
urbanístico, bien con la intervención de una vez por todas en referido inmueble
o bien trasladando la estructura que sostiene la pared por la parte interior de
la misma, como se hizo en su día con el palacio del Conde de Gavia (antiguo
cuartel de la Guardia Civil) y con el edificio que hay frente al Parador
Nacional.
Dado en Úbeda, el lunes
5 de diciembre de 2022.
sábado, 29 de octubre de 2022
NUESTRO APOYO PARA CON EL CRISTO DE LOS TOREROS
Creemos que la imagen del llamado Cristo de los Toreros, podía
ocupar un lugar en la plaza de toros, aunque no la antiquísima
escultura
Nuestro “cérrimo” ubetense Eduardo Jiménez Torres,
está promoviendo una campaña que consiste en que el Cristo de los Toreros que
hay en una capilla del claustro de la basílica de Santa María de los Reales
Alcázares, ocupe un lugar en la plaza de toros para que los diestros, antes de
hacer el paseíllo, pasen ante esta imagen y recen sus oraciones; de este modo
los bendiga y proteja durante la lidia.
Sabemos de la capacidad
que tiene nuestro paisano, Eduardo, para conseguir lo que se propone a base de
perseverancia. Recordemos que Úbeda, nuestra ciudad patrimonial, siempre ha
celebrado la festividad de San Miguel con una misa en el día de su onomástica;
sin embargo, no había una imagen que fuera sacada en procesión para dar mayor
relace en este día al que es nuestro patrón –al menos- desde comienzos del
siglo XVI.
Por fin y gracias a la
colaboración de muchos ubetenses, pero principalmente al tesón de Eduardo
Jiménez, al que Úbeda siempre le estará eternamente agradecida y su nombre
quedará unido por los siglos de los siglos a la historia de este
acontecimiento, pudo hacerse realidad este anhelo en el año 2001.
Posteriormente y tres años después, se consiguió una nueva imagen que es la
actual.
Pues bien, ahora dicho
personaje y amigo de nuestro colectivo, se halla en otra empresa como hemos
comentado al principio de este escrito y aquí viene nuestra postura.
En primer lugar, dejar
claro que la idea es buena, pero con matices, al menos bajo nuestro criterio.
Supongamos (sólo supongamos) que la imagen de piedra del Cristo de los Toreros
se decide que ocupe un lugar en la plaza de toros. Pensamos que el mejor sitio
sería en las dependencias de la enfermería, más o menos. ¿Qué harían los
matadores al llegar a la plaza si les apetece pasar ante esta imagen? Atravesar
por el burladero para llegar a esta capilla que se encuentra por la otra puerta
y luego volver –otra vez por el burladero- al patio de cuadrillas. Pensamos que
no lo haría ninguno, dado que los que son creyentes, llevan su propia y
particular capillita ambulante cuando van de hotel en hotel y de ciudad en
ciudad. Luego ¿qué pasaría?, ¿permanecería la escultura allí durante todo el
año hasta la próxima corrida y que algún diestro decida visitarla, o tal vez
llevarla todos los años a la plaza de toros durante los días de feria, o puntualmente
cuando se celebre en el coso de San Nicasio un espectáculo taurino? Creemos que
lo más sensato es dejar esta antiquísima talla de piedra policromada en su
capilla de Santa María donde estaría mejor cuidada y para que durante todo el
año los devotos, que los tiene, se acerquen a la verja y le recen contemplando
su ajado rosto.
Ahora bien, desde aquí
nuestro colectivo alza la voz para aportar una idea intermedia. En una pared pétrea
del patio de cuadrillas y en un lugar apropiado, se podía instalar una
reproducción fotográfica de esta imagen sagrada en un habitáculo a modo de
pequeña hornacina, con tejadillo y flanqueada por dos farolillos de forja. Bueno,
si se cuenta con un presupuesto adecuado, también se podría pensar en instalar
un azulejo con la figura del mencionado Cristo. De este modo, el conocido
Cristo de los Toreros, estaría a la vista y muy cerca de todos los que hacen el
paseíllo antes de comenzar la corrida de toros.
Recordemos que el sobrenombre de este Ecce Homo, le sobrevino cuando desapareció el convento-hospital de San Juan de Dios –de donde procedía esta imagen- y se convirtió en hospedería desde mediados del siglo XIX hasta mediados del s. XX.
sábado, 22 de octubre de 2022
MARCHA SOLIDARIA PARA LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA EN ÚBEDA
sábado, 24 de septiembre de 2022
LOS CARTELES PUBLICITARIOS NO FORMAN PARTE DEL ENTORNO
Cuando se publicita un acto o evento, los carteles que ocupan la vía pública,
deben ser retirados nada más pasar el acontecimiento
En
las recién pasadas fiestas en honor a nuestro patrón San Miguel, la programación
cultural y lúdica se ha multiplicado. Para dar cumplida publicidad a muchos de los
actos previstos, se suelen editan numerosos carteles que pululan por
escaparates, farolas y también en vallas publicitarias asignadas para tal fin.
Esta publicidad o cartelería, va desapareciendo con la retirada de las mismas o
el solapado posterior de las que le preceden.
Sin embargo -y aquí viene nuestra
reivindicación- hay otros carteles que ocupan parte de mobiliario público, principalmente
los que van adheridos a los postes del alumbrado y algunos que –incluso- se
atreven a pegarlos en las fachadas de edificios particulares. Y decimos esto
porque suele ser bastante frecuente que, cuando pasa el evento anunciado, un
buen número de estos anuncios se quedan allí olvidados dando muy mala imagen y
ofreciendo un aspecto de suciedad. Mala imagen porque, sobre todo los de los
toros, van adheridos a cartonajes y con el viento o la lluvia, quedan destrozados
recostados en su poste; porque si se destrozan y caen a la vía pública, los
empleados del servicio de limpieza los retiran, pero si aún están asidos al pie
de la farola o pegados a la misma, esos permanecen inertes allí durante muchos
días y hasta varias semanas. (Este proceder solía ser muy común en pasadas
ediciones). Y no sólo nos referimos a los de los espectáculos taurinos, sino
también a los del circo, similares o eventos puntuales.
Y viene al pelo esto que aquí
denunciamos públicamente porque, desde mediados de abril, es decir, desde hace
seis meses con sus ciento ochenta días, todavía queda un cartel expuesto y solapado
a una farola en la calle Picasso anunciando un espectáculo de dinosaurios, que,
para colmo de males, se llevaba a cabo en otra localidad de la provincia. Todo
ello sin hablar del coetáneo que está pegado debajo anunciando el espectáculo
de El Libro de la Selva, que aún pulula por muchas farolas y fachadas de los
edificios de las inmediaciones.
Simplemente queremos decir con esto que,
del mismo modo que se colocan estos carteles, luego los deberían retirar sus
responsables nada más pasar el acto o evento y no queden allí expuestos y
ajados formando parte del entorno.
martes, 13 de septiembre de 2022
LAS MARCAS DE LOS CANTEROS O MARCAS DE CANTERÍA
en las piedras que habían labrado para luego
poder cobrar
Las marcas de
cantería, como su nombre indica, eran el sello que cada cantero, de siglos
atrás, tenía para señalar la piedra que él elaboraba, pues debemos pensar que en
la construcción, unas veces se tallaban a pie de obra con la piedra que sacaban
del mismo solar al hacer el hueco para las cantinas o sótanos y el resto de
ellas se traerían de las canteras existentes en las inmediaciones ya
desbastadas y pulidas; todo ello para agilizar la carga de los carros y las
bestias.
Pero como para la
construcción de los edificios era necesaria una gran cantidad de sillares, era
preciso contar con una o varias cuadrillas de oficiales canteros, las cuales
debían trabajar a destajo y por tanto cobrarían por los sillares terminados.
Cuando se trabajaba de ese modo, se hacía necesario que cada cantero (o cuadrilla)
labrara su marca en la piedra dado que era la mejor y más eficaz manera de poder
demostrar las piedras que cada cual había tallado. Así bien, si el responsable
de la obra para contar las piedras marcadas y proceder a su pago, pasaba cada
equis tiempo, lo más acertado era dejar las marcas al descubierto. Con dicho
símbolo, también se podía comprobar quién era el ejecutor y su calidad.
En estos edificios
históricos (nos referimos a los ubetenses que son los que más cerca tenemos), también
existen gran cantidad de piedras que no se les ve la marca. El motivo puede
deberse a que la tengan grabada en una de sus caras ocultas que era lo más
frecuente. Ante estas aceptaciones, habrá quiénes se pregunten el porqué hay
otros monumentos o edificios que no tienen en sus fachadas piedras marcadas. Pensamos
que esa pregunta podríamos aplicar –al menos- dos respuestas. Por un lado
estarían aquéllos promotores que no les gustaría lucir en las fachadas dichas
marcas y procurarían –por lo tanto- que quedasen siempre ocultas. También podemos
abordar la idea de que todas las piedras de cantería empleadas en dicho
edificio, fuesen labradas en un mismo negocio o entorno familiar y en ese caso
no haría falta señalarlas con sello alguno.
Lo que sí podemos
constatar es que, la costumbre de marcar las piedras, se hizo en Úbeda en
diversos periodos, pues las hallamos en edificios de distinta época y estilo,
como son las que lucen en las fachadas norte y poniente de la iglesia de San
Pablo, en los arcos de herradura de la Casa Mudéjar, en el arco del mismo
estilo de la Puerta del Losal, en las ruinas de la iglesia de Santo Tomás Cantuariense,
en el Torreón Octogonal de la Corredera (o torre de las arcas), en el Palacio
de Francisco de los Cobos y en la Casa de los Del Río, sita en la calle Cuesta
del Losal, nº 16.
En el edificio
del Palacio de los Cobos, las piedras de su fachada están marcadas con números
y letras, y las de la Casa de los Del Río, sólo con números. Por otro lado, los
sillares de San Pablo, Casa Mudéjar, Torre Octogonal y ruinas de Santo Tomás, tienen
unos signos de figuras geométricas marcadas con el cincel o el buril. Hemos
comprobado que, en ocasiones, también señalaban el lugar y la posición que el
sillar debía tener en la construcción. Algunas de estas señales o marcas, son
muy simples, sin embargo existen algunas bastante curiosas y complejas.
Tanto de unas
como de otras, las traemos a colación para que sean conocidas y de paso para
que quede constancia de su existencia.
Por último y para
finalizar este artículo, queremos decir también, que hay quienes ven en estos
signos un sentido mágico y exotérico, que puede tenerlo en algunas ocasiones;
sin embargo, nuestro colectivo no es muy amigo de la fantasía ni de complicar
las cosas. Por ello, nos quedamos con la versión dada.

