martes, 19 de mayo de 2020

MIS RECUERDOS DEL MES DE MAYO


Foto principio de los años 60
(Cedida por Bartolomé Camprubí)

Por JASA

En el mes de mayo de aquellos inocentes años de la infancia, aparecen en mis recuerdos mezclados varios sentidos que aportaban el color de las amapolas junto a las varitas de San José, el olor a la hierba amontonada en los portales de mi casa y el sabor diferente de la leche con su color amarillento, las habas verdes, los altares en las casas junto a una canción que cantábamos y acababa de así: “Con flores a porfía, que Madre nuestra es”.


LA TRAÍDA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE


Desde mi nacimiento y hasta entrados en la década de los 70, no supe lo que era ir de romería. En mi infancia sólo recuerdo varios momentos concretos: la visita a la capilla del Hospital de Santiago cuando traían a la patrona y pasaba allí unos días, las visitas a Santa María y la despedida en el mismo hospital por donde pasaba antes de retornar de nuevo a su santuario. Todo siempre de la mano de mi madre y puede que hasta me utilizara como acompañante, porque en aquellos años aún no estaba bien visto que una mujer fuese sola a ningún sitio. Creo que durante su estancia en Úbeda, a la patrona la llevaban sobre unas pequeñas angarillas a la casa de algunos impedidos o enfermos que lo solicitaban. Cuentan varios de mis coetáneos que, por nuestra calle la vieron pasar y entrar a casa de Juan Pedro “Telaraña”, pero yo ya no vivía con ellos. Para que sirva de recordatorio, la traída de la Virgen de Guadalupe a Úbeda se hacía el Domingo de Pentecostés, cayendo así cada año en una fecha distinta; sin embargo fue en esta década (1963) cuando la cofradía adelantó la fecha y adoptó el día 1º de Mayo para su romería y traída hasta Úbeda, siendo entonces su presidente Manuel Moreno Pasquau.

CAÍDA DE UN RAYO


Era domingo por la mañana y llevábamos un año viviendo en el número 76 de la calle Fuente de las Risas. Una tormenta matutina cargada de mucho aparato eléctrico despertó a la vecindad que aún no estuviera en pie, porque un fortísimo estallido hizo temblar todas las casas. Yo todavía estaba en la cama y serían entre las nueve y media y las diez menos cuarto de la mañana. Había caído un rayo unos metros más arriba, precisamente en la casa de Luisa y Antonio, los que tenían la tiendecilla. En esa misma casa y hace unos meses visité a Luisa, ya viuda de Antonio, y me contó lo siguiente: “El rayo atravesó la vivienda desde el tejado hasta los bajos de la casa. Destrozó varias paredes y quemó toda la instalación eléctrica, desplomando de la pared hasta el contador de la luz. Gracias a Dios no hubo que lamentar desgracias personales porque aquel rayo derritió las patas de la cama donde dormía mi hijo Blas, pero lo salvó la obligación de asistir a misa todos los domingos a los Jesuitas”. En la mente de esta familia jamás olvidarán aquella nube de mayo de 1962. La huella de aquel impacto quedó visible en la pared del tejado durante muchísimos años y a pesar de estar pintada, cuando paso cerca de ella aún reconozco el cerco que dejó.

martes, 5 de mayo de 2020

CABAÑUELAS EN EL CORONAVIRUS


A pesar de que en los tiempos que estamos atravesando no es prioritario saber qué tiempo va a hacer en las fechas más destacadas del calendario, hemos querido seguir publicando aquí el almanaque cuatrimestral que nos hace llegar nuestro amigo El Piti con las previsones cabañuelísticas de los meses de Mayo, Junio, Julio y Agosto. Bien es cierto, que los pronósticos del primer cuatrimestre han quedado acertados al cincuenta por ciento, lo mismo que también es cierto que todos los cabañuelistas de la zona o de la provincia, han tendio los mismos desaciertos. El tiempo está cambiendo -dicen.  

lunes, 13 de abril de 2020

MIS RECUERDOS DEL MES DE ABRIL

Paso de la Virgen de la Soledad
(1966-1967)

Por JASA

Era el mes de la luz y el color; la explosión de vida en los campos que mostraban todo su esplendor. También era el mes donde los chiquillos explosionábamos invadiendo la calle durante más horas al día. Este tiempo primaveral invitaba a los mayores para darle una vuelta a la casa, a los armarios y a la despensa, preparándolos para la Semana Santa.

LA SEMANA SANTA DE LOS 60

Era preceptivo estrenar algo en el Domingo de Ramos, sobre todo los chiquillos. Era preceptivo que los hombres se echaran a la calle con su traje más especial o al menos con traje y corbata. Era preceptivo santiguarse al paso de cada imagen sagrada. Era preceptivo visitar los sagrarios. Era preceptivo ver cada cofradía varias veces atajando por los callejones. Era preceptivo escuchar música clásica por los receptores de radio, silenciar las canciones de los bares y cerrarlos la tarde-noche del Viernes Santo. Era preceptivo que en las procesiones fuese un representante de las fuerzas vivas y fácticas revestido con uniforme del Movimiento. Y era casi preceptivo, que los retratistas ambulantes nos hicieran una foto por la calle en estos días.  
En esta década las cofradías aún estaban atravesando sus años de escalada, pero conforme íbamos avanzando en la misma, comenzó un preocupante declive en el que varias hermandades pasaron muchos apuros para su supervivencia. Fue aquella época en que la figura del presidente “mecenas”, que costeaba casi todos los gastos, dejó de serlo o dejó de costearlos.
 En estos años estaba vigente la costumbre de que si llovía, la cofradía podía salir en otro momento de la semana, máxime si tenía que unirse a la Procesión General;  pero si ésta se suspendía por la mala climatología, podía salir el sábado. Así pudimos ver por las calles a la Santa Cena el Jueves Santo y la Oración el Viernes Santo, por ejemplo. Fueron años en que varias bandas de cabecera (Oración, Columna y Resucitado) experimentaron un revulsivo gracias a la dedicación instructora de Rafael Sánchez, director de la banda de la Academia de la Guardia Civil, por ello hacían los mismos toques militares y entraron en una absurda competencia, sobre todo Oración y Columna. Muchas cofradías complementaron su hábito penitencial con la incorporación de la capa (Oración, Humildad, Santo Entierro, Caída y Resucitado). La cofradía del Borriquillo perdió su banda de cabecera y desde el año 1964 ocupó su lugar la banda y escuadra de la OJE. La banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja encabezaba el guión de la Santa Cena. La banda de los romanos en la Humildad ya era especial, en muchos aspectos. Los ligeros se hacían con la cara descubierta y en el guión de la Soledad lucieron algunos años capirucho, con la queja de muchos trompeteros que ya no podían fumar. Las únicas trompetas que se oían en las cofradías del Viernes Santo eran las de los lamentos. La mayoría de la candelería de los Pasos era de luz artificial alimentada por baterías. Todas las cuadrillas de costaleros eran asalariadas y en ocasiones aprovechaban la escasez de los mismos para pedir un aumento de lo acordado antes de arrancar la procesión. La Procesión General, una vez que llegaba a la Plaza Vieja, proseguía su recorrido por la calle Mesones y las cofradías que participaban en ella eran las mismas que en la actualidad. En esta década se fundó la cofradía del Cristo de la Noche Oscura e hizo su primer Vía Crucis en 1965. Desapareció la imagen del Yacente en la urna y ocupó su lugar la nueva talla de Palma Burgos (1965). Dos cofradías incorporaron la imagen mariana como cotitular, María Stma. de la Caridad para la Columna (1960) y María Stma. de los Dolores para la cofradía de la Expiración (1961). Está claro que aún no existían las cofradías de la Virgen de Gracia, el Cristo de la Pasión, Las Lágrimas, la Buena Muerte, la Sentencia y El Prendimiento.

Los hermanos Soria Arias (1967)

Texto extraído del libro en imprenta 12 MESES DE MI INFANCIA. "Úbeda en los años 60, desde la calle Fuente de las Risas".  

lunes, 6 de abril de 2020

SACAR TAJADA DEL CORONAVIRUS


Nos enfrentamos de lleno a la postmodernidad, más manifiesta que nunca. El TODO VALE. La gente sabe de todo y más que nunca. Más que los/as profesionales que salen en la televisión informándonos cada día de la situación actual. También, son políticos, legisladores y podría decir que muchos/as de ellos/as hasta podrían haber hecho cursos en algún seminario. Tus amigos/as opinan. Tus vecinos/as opinan. Tu familia opina; éstos los que más opinan o porque los escuchas más fuerte y más de cerca. Todos/as opinan. Dictan. Todos/as dictan. (Realidad que encontramos dentro del colectivo teatral a cada cosa que hacemos y más si cabe, dentro de la estructura educativa). ¿Crítica constructiva?, eso no es postmoderno. Crítica o podría ser incluso ataques que se hacen desde el “Yo tengo la razón”, “Yo lo haría de otro modo”, “Eso no se hace así”, “Yo lo hago mejor”. Todos los individuos, tienen una solución posible. La solución no la tiene nadie de forma individual, ni nadie concreto. La tienen ellos/as, los/as que hablan, opinan, enjuician, reitero, dictan.
El gobierno, intenta plantear esta situación desde una mezcolanza entre la modernidad y postmodernidad. Aplica un método que solo ha funcionado en China, pero es obviado y observa a Italia, en una situación de peor calibre, pero con paralelismo cultural, lingüístico y geográfico.
A las 20:00 h. o en concreto, a las 19:58 h., sale la población española y creo que alguna de otro país a hacer palmas por agradecimiento y solidaridad a todos los cuerpos de profesionales tanto en la sanidad, en los servicios y en el sector primario, que se están dejando su piel y exponiendo su salud y tiempo para que a nosotros/as no nos falte lo básico, una atención sanitaria y cubrir las necesidades básicas de alimentación. Un claro gesto y ejemplo de humanidad. Este hecho es un símbolo de colectividad ante una situación individual. Se genera una identificación. “No hay roles, no hay partidos”.  Todo esto aderezado y endulzado con la música. Canciones como la de Sobreviviré de Mónica Naranjo o Resistiré del Dúo Dinámico, “salen del armario”, para ponerse de moda y abanderarse como consigna o himno de lucha, para lo que muchos/as han denominado como Tercera Guerra Mundial. Aprovechando esta situación surgen otras iniciativas  a las 21:00 h. o a las 22:00 h. para hacer palmas por otras cuestiones que ya van rozando lo político.
El terrorismo del miedo se ha instalado. Cuando se decretó el confinamiento a partir del 14 de marzo, la muchedumbre incumbió en los supermercados y tiendas de barrio para abastecerse de los productos que necesitase como geles hidroalcohólicos, (o los componentes para su elaboración), papel higiénico o algún bien de primera necesidad. Durante la primera semana se veía el pánico y la incertidumbre en la gente. Ahora con el paso del tiempo, eso se ha normalizado y no se agolpan por dejar limpias las estanterías de los supermercados. El gobierno: “No habrá desabastecimiento” y así está siendo. Parece que sí tendremos asegurado el papel higiénico mucho tiempo más.
Los tecnócratas tratan de analizar la situación desde un perfil formado. Vemos que en el caso del gobierno central, su posición  es más militarizada. Ruedas de prensa con la ministra, el experto en salud y las fuerzas de seguridad (policía, guardia civil y militar). En otras comunidades, los comunicados se hacen con periodistas y expertos en sanidad, médicos, científicos, y responsables del gobierno. Muy diferente a la postura mostrada en las ruedas de prensa por el gobierno de coalición en referencia a otras comunidades autónomas.
La información, como servicio de control y desinformación. Los medios abusan del mantra “El coronavirus, infectados y fallecidos”. Una responsable de sanidad, instó a que dejaran de hacer eso, porque solo conseguía quebrar la confianza de los/as ciudadanos y generar más miedo, y la información era igual de poco necesaria, por la desinformación y el descontrol que traspasa a la ciudadanía.  En mi casa ahora mismo, los comunicados de las 15:00 h. en las noticias del medio día en España, se toman a modo frívolo por la situación que hay. Viendo ya el número de muertos diarios y de afectados, como una competición, pasando los fallecidos a ser puntos por cada país. Hoy, 750, hoy 862, hoy 815, hoy más que nunca, 960, etc…. Son personas, pero hoy más que nunca, son números-cifras, no tienen sepelio ni despedida esos familiares. Recuerda a otras épocas, unas muy lejanas y otras no tanto. Los/as griegos/as ya hablaban de eso, desde el teatro con obras como Antígona, cómo enterrar a tus muertos/as, si ni siquiera puedes despedirte de ellos/as.
La educación también está pasando por un punto crítico. Hemos evolucionado y cambiado en millones de aspectos pero el trasvase a educación telemática está siendo un fracaso tanto a nivel docente, como de retroalimentación a los/as estudiantes. Dejando en duda, si el/la estudiante está aprendiendo o no. Un pasatiempo profesional y educativo. Cómo entretenernos para no perder el curso y ellos/as poder tener sus horas de trabajo por la inspección cumplidas y seguir recibiendo salario. Una situación difícil y crítica y creo que va a tener muchas reflexiones.
La escuela nunca ha sido postmoderna, hay corrientes que intentan encauzarla hacia ese cambio y más en esta situación de obligado confinamiento en los hogares. Pero no lo es, y seguirá sin serlo durante mucho más tiempo. Estudiamos con lápiz y papel pero existen superordenadores, internet y cohetes espaciales. Existe una dificultad aparente en el desarrollo cognitivo de enseñanza –aprendizaje. Llamémoslo, desfase. No existe la retroalimentación (Feed-Back) directa yreal con el aula presencial –aula magistral.
Los vídeos de mantenimiento físico, que desde televisión o redes sociales nos lanzan en campaña: “PODEMOS”. Cada uno/a piensa y ofrece la mejor o ideal manera para pasar esta cuarentena en el mejor estado físico posible. Todos/as piensan que su forma es la mejor. Antes, buscaba videos de ciertos ejercicios o ciertas técnicas para poder practicar en casa y nunca tuve la oportunidad (fallo en el sistema de formación), ahora tenemos saturación de información, informal e imparcial. Cualquier persona puede ofrecer servicio y sistemas de mantenimiento físico y algunas no tan buenas para tu salud porque no están hechas por profesionales y las que sí lo están no saben qué público los está viendo.Cada uno/a piensa que su forma es la mejor y su método el ideal para esta situación.
Dentro de todas las crisis siempre hay gente que gana. Todas las redes sociales que nos mantienen en comunicación diaria y todas las conexiones “streaming”, (al momento) como Youtube, Netflix, Filmin, HBO, o Facebook, Whatsapp, hacen que sean sus mejores momentos económicos y ahora sí, poder tener un registro perfecto de todos nuestros gustos y datos de consumo, cuando el capitalismo vuelva a encender la maquinaria de arranque.
El medio ambiente, es el único que está saliendo beneficiado en todo esto. Igualmente, esa es una visión baladí del problema, por la situaciónactual no se revierte por dos meses con las industrias paradas, son nuestros hábitos los que tienen que cambiar después de esta situación. Por otro lado, la generación y producción de los productos sanitarios de esta crisis, son muy tóxicos y perjudiciales. Todos los desinfectantes, los hipocloritos de sodio (lejías) repartidas en grandes volúmenes por todos los espacios públicos de todas las ciudades de todo el mundo, eso va al suelo y al mar. Toda la cantidad de mascarillas, guantes, batas y demás fungibles, que se desechan al instante y cada día por volúmenes que mejor no saber las cantidades. Bien terminan en las chimeneas de los hospitales, en vertederos sanitarios o en el mar.
Las Artes (Cine, Teatro, Música, Literatura, Danza, Pintura) son las que nos están permitiendo salir de la rutina de encierro y proporcionan la evasión desde nuestros cuerpos y mentes al exterior, físicamente y emocionalmente desde nuestras casas. Todas ellas, las más afectadas por esta crisis sanitaria global. Las primeras que cancelaron sus espectáculos y seguramente las últimas en reponerse de esta situación. Ensayos parados, producciones congeladas, teatros vacíos. Costará sacar esta situación adelante. Los/as primeros/as profesionales que ofrecen cursos y masterclass (clases magistrales) gratis, a otras personas, simplemente por el hecho de aprender y no dejar de trabajar en el oficio. Varios cursos online he realizado con profesionales del sector altruistamente, y quien sabe, posibles estudiantes cuando todo esto acabe. El hecho de que la sociedad vuelva a usar las artes como fuga de la realidad y sobrellevar la situación sobrevenida, no es postmoderno, ni moderno, es ancestral. Siglos y milenios, el ser humano lleva usando el arte como medio de manifestación de sus emociones y reflejo de su sociedad del momento. Solo que aquí se vuelven al servicio de la evasión y evitando el tedio absoluto generado por la situación de confinamiento.
En este confinamiento, hemos visto como los militares y policías “fuerzas del orden”, han tomado las calles e incluso nuestra libertad, vigilan nuestros pasos y nuestras acciones de forma diaria, con un importante repunte en las partes de la tarde, y menos por las mañanas donde dentro la situación de excepcionalidad, vemos un flujo de vida diario aparentemente normal. Fuerzas que cuando llegan las 20:00 h., interrumpen su patrulla y también (se) aplauden y ponen el himno de España desde sus automóviles.
Dentro de este confinamiento, una de las cosas que indica totalmente que estamos en la postmodernidad es la forma de comunicarnos entre los familiares. Al estar aislados cada uno/a en sus domicilios, las redes sociales, forman parte como un familiar más de nuestro día a día y refleja cómo nos comportamos y se comporta la sociedad de nuestro alrededor o que se encuentra en una situación similar.
El no poder trabajar, sobre todo de cara al público o evitar coger los medios de transporte para ir al lugar de trabajo, han incentivado la aparición de la modalidad, teletrabajo (Trabajar desde casa). Después de esta situación creo que muchos empresarios/as verán esto como una posibilidad eficiente, barata y eficaz y que en algunos casos podría ayudar a la conciliación familiar, o no.
Desde nuestras casas y dentro de ellas, nos da la sensación a veces, de que el mundo sigue y solo nosotros estamos haciendo esto, o que es una broma. Llegamos a la performance colectiva y sobre todo con las ocurrencias y situaciones que se están produciendo a día tras día en los hogares de todos/as y cada uno/a de nosotros/as. Procesiones de semana santa desde los balcones, ejercicios físicos con los rollos de papel higiénico y así, mil y una forma de desfogar el apetito emocional que en muchos casos, se apagaba bebiendo en los pares de la esquina o yéndose de tapas, antes de la cuarentena. El ahogo emocional ante una situación de no escape. Un Escape Room sin solución aparente, donde la norma principal, es la resistencia. Todo roza los límites de la realidad y cuando lo veíamos en las películas era improbable que se diese. Ahora se da y los límites de la realidad se han estrechado, tanto que ahora estamos y somos eso, la realidad con sus aristas romas y delimitadas.
Casos así provocan que la gente aburrida en casa se grabe cualquier cosa que hace, prestándole más la atención a la necesidad del ser humano de ser escuchado y que el arte en muchos casos deja explorar. Este fue el caso de María Rubio, una egresada de la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga, que grabó un vídeo donde se ve cambiando de acento cada vez que habla y describiendo un poco su situación ante el confinamiento y considerándose ella misma en el video que está loca por ser capaz de hacer eso o que el confinamiento la lleva a hacer ese tipo de cosas. Se ha hecho viral. Esto es postmoderno. Lo efímero e individual del arte. De esto, habrán pasado varios días. Seguramente nadie se acuerda de ella.
Como conclusión, creo que esta crisis generada por el Coronavirus o COVID-19, será uno de esos hechos históricos como fueron las guerras mundiales o la destrucción de las torres gemelas. Hechos globales que cambiaran la realidad conocida hasta ahora. Cambios en la economía, cambios en la sociedad, cambios en las formas de trabajar, cambios en las formas de educar, cambios por todos lados, y seguro que muchos mejores, porque el ser humano aprende, y otros muchos peores, porque en las crisis siempre hay desalmados/as intentando sacar tajada.

Miguel Ángel Soria Rodríguez

Viernes, 3 de abril de 2020

miércoles, 1 de abril de 2020

UNA ACLARACIÓN SOBRE LA CAPILLA DE LA PUERTA DEL LOSAL

La centenaria e histórica capilla

Muchos ubetenses creen aún que en el cuadro que hay en la capilla del arco de la Cuesta del Losal se representa a la Virgen de la Soledad, cuando en realidad es la Virgen del Rosario. Echaremos mano a algunos documentos para aclarar este dato.       

Los datos más antiguos que se conservan de este oratorio nos los da a conocer Ginés Torres Navarrete en su “Historia de Úbeda en sus documentos” tomo VI página 119. Este historiador dice que en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento correspondiente a 1668-1671, en la reunión del Cabildo de 13 de Septiembre de 1670 acordaron lo que sigue: “La Ciudad dijo que por parte de los vecinos de la calle del Losal se ha pedido lizencia para azer un nicho en la pared de la muralla y poner en él una imagen de Nuestra Señora por ser deboción y por ser sitio oscuro y retirado, ocasionando muchas ofensas a Dios por lo cual dá lizencia a dichos vezinos para que hagan el nicho en la muralla y en él pongan la Santa Ymagen”.

Como se ve, el documento no dice nada de la advocación de la imagen que se colocó en aquel lugar; tampoco dice si era una talla o un cuadro. Lo que se sabe es que en 1936 había un cuadro, pues Teresica, que era la señora que cuidaba de esa capilla desde mucho antes de la contienda, al referirse a los acontecimientos de la guerra siempre se lamentaba exclamando: ¡Qué lástima de mi cuadro! Esto nos indica que allí había un cuadro. ¿Era ese cuadro desaparecido en la guerra civil el mismo que se puso en 1670? Pensamos que no, pues una obra de esa clase expuesta a la intemperie en los doscientos sesenta y cuatro años que transcurrieron desde una fecha a otra se deteriora mucho, máxime cuando en España padecimos la invasión napoleónica, las guerras carlistas, las desamortizaciones, etc. Lo que sí sabemos es que al acabar la guerra civil, Teresica, una vecina que vivía en la Fuente Seca nº 6, fue a pedir a don Marcos Hidalgo Sierra, párroco de Santa María, algo para poner en ese lugar y el sacerdote le entregó el actual cuadro que ahora hay representando a la Virgen del Rosario.
           
¿De dónde procedía dicho cuadro?. El historiador Antonio Almagro García en su libro “Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda” pág.94, nos dice que en la Capilla de los Carvajal de la iglesia de Santa María, en el año 1930 se hicieron obras de remodelación y después de acabadas se le llamó Capilla del Rosario “por el traslado a ella de un cuadro de la Virgen que procedía del extinguido Convento de las Cadenas”. Tampoco dice la advocación pero como la capilla tomó el nombre de la imagen allí expuesta, todo indica que la imagen del cuadro era la Virgen del Rosario. Y una vez acabada la contienda civil, ese oratorio fue cedido a la Cofradía del Santo Entierro de Cristo, por lo que el cuadro fue sacado de allí y es cuando fue donado a Teresica para la capilla del Arco del Losal.
           
            Después de Teresa Rojas López “Teresica”, siguió cuidando de este lugar una sobrina suya llamada Isabel Vera Rojas que vivía en la calle Cruz de Hierro, nº 8  y cuando Isabel se cambió de domicilio en 1977, entregó la llave a la vecina más inmediata a la capilla, Margarita Barranco Delgado. En 1979 el tejado y paredes de esta capilla estaban casi en ruina y la cofradía de la Virgen de la Soledad la reconstruyó totalmente a su costa. Al fallecer el marido de Margarita y ella perder facultades de movilidad, quedó con esta responsabilidad su hermano Juan G. Barranco Delgado, nuestro caballero Heráldico, que es quién la mantiene en la actualidad.         
             
En este rincón tan encantador y lugar de veneración centenario, todavía hay quien enciende una vela ante la imagen, en señal de veneración y gratitud.

Imagen de la Virgen del Rosario

lunes, 23 de marzo de 2020

"EL CORONAVIRUS" LA NUEVA APOCALÍPSIS

Esta imagen, obtenida de Internet, es de hace 100 años
¡Quién lo diría!

Bien es cierto que en el último siglo se han producido en España varias crisis sanitarias, epidemias,  pandemias y de todo tipo que recordaremos, como el Aceite de Colza desnaturalizado, El SIDA, la Gripe A (Aviar), la de las Vacas Locas, La Lengua Azul, la Fiebre Porcina, El Ébola y la última, Listeria, producida por carne mechada. Todas ellas trastocaron en su día -en mayor o menor medida-  el transcurrir de la vida cotidiana y como resultado más drástico se llevaron por delante muchas vidas humanas, incluidas las de miles de animales si era el caso.
En estas crisis catastróficas que padeció el ser humano a lo largo de su memoria “más reciente”, no debemos olvidar la que tuvo lugar entre los siglos XIV y XVI, como fue la pandemia más devastadora de la historia llamada y conocida como la Peste Negra o Muerte Negra, que esquilmó a la población mundial tanto, que se cree que desapareció un tercio de la misma. A pesar de no estar confirmado, todo apunta a que irrumpió primeramente en Asia para después trasladarse por el estrecho de Mesina a Europa.   
Sin embargo, la pandemia más reciente, tuvo lugar hace un siglo aproximadamente, entre los años 1918 y 1920, que causó en la población mundial entre 40 y 60 millones de fallecidos; aunque hay algunos estudios que afirman que esa cifra llegó a duplicarse, máxime cuando -a veces- no se sabía si la muerte había sido como consecuencia de la enfermedad o de la guerra. En nuestro país se contabilizaron 260.000 muertes. Aquella dantesca pandemia se conoció y pasó a la historia como La Gripe Española, y no porque se originase en nuestro país, sino porque al haber muchas naciones inmersas en la Gran Guerra (1º Guerra Mundial) no se hicieron mucho eco de ella por no ser la noticia principal y porque no interesaba que el enemigo supiese qué daño estaba causando en la población y más aún, las bajas ocasionadas en las tropas de los ejércitos. Por tal motivo, se conoció como Gripe Española, dado que aquí sí se pudieron dar a conocer todos los datos sin censuras. Los biólogos y epidemiólogos no llegaron a asegurar con certeza en qué lugar se originó este virus conocido como H1N1 dado que unos apuntaban a Estados Unidos y otros a los países asiáticos.
En los últimos meses, el ser humano se enfrenta nuevamente a una nueva pandemia conocida ya por todos como El Coronavirus y que se trata de una gripe muy contagiosa provocada por un virus desconocido al que se ha registrado como COVID-19. No sabemos durante cuánto tiempo estaremos inmersos en esta situación de alerta, pero si miramos (ahora que tenemos mucho tiempo) la hemeroteca y los canales que hay a nuestro alcance vía Internet, comprobaremos que estas situaciones tan complicadas no desaparecen de una semana para otra ni de un mes para otro. Es probable que tengamos que convivir con este Covid mucho más tiempo y que cuando lo creamos superado dé un cambio inesperado y nos ponga de nuevo contra las cuerdas. Porque, como en situaciones similares anteriores, no sólo afecta a los más vulnerables, que sí, pero que también ataca a los jóvenes. Por ello, todos tenemos que poner de nuestra parte y tener sentido común, tomándonos la situación en serio, pero debemos hacerlo sin que nos cause trauma alguno. Es evidente que las circunstancias actuales no son comparables con las de hace uno o varios siglos, dado que hoy tenemos muchos más medios a nuestro alcance y los resultados al final no serán tan drásticos. 
Yo he vuelto hace poco del extranjero y he comprobado la estampa apocalíptica que esta situación está provocando y que la mayoría de nosotros jamás habíamos vivido. He comprobado in situ la psicosis que crean estas emergencias reflejadas en los supermercados belgas, donde los clientes dejaban las estanterías vacías de papel higiénico (incomprensible), harina, alcohol sanitario, huevos y pastas. He visto la imagen tan desoladora que ofrecen los aeropuertos de Bruselas y Málaga con todos sus establecimientos cerrados y los escasos viajeros enmascarados y enguantados sin mediar palabras y guardando una distancia de seguridad entre todos. He volado en un avión con capacidad de 180 pasajeros, en el que sólo veníamos una veintena y todos mirándonos con recelo y muy atentos para esquivar quién tosía. He comprobado, volviendo en coche desde Málaga, que la inmensa mayoría de vehículos que circulaban por la autovía eran camiones o vehículos de transportes.         
Haciendo este escrito he pensado que estos episodios son naturales y posiblemente necesarios aunque no sean del agrado de nadie. La raza humana como tal no tiene depredadores propios en la naturaleza, aparte de las enfermedades (e incluso de él mismo). Por ello, insisto, que formamos parte de un ecosistema que, de vez en cuando, hace un descaste natural paradójicamente comandado por unos seres tan minúsculos como eficaces que ponen en jaque a la población mundial, sin mirar razas, credos ni estatus sociales.
Desde aquí, quiero sumarme a los aplausos que cada tarde-noche se dedican al colectivo de sanitarios que trabajan denodadamente para que esta situación salga adelante, sin olvidar a otros como los transportistas, repartidores, empleados de supermercados, tiendas de alimentación, responsables del orden y la seguridad, cuidadores y a muchos más. Y por descontado, a todos los empresarios, pequeños y medianos, que se han visto obligados a echar el cierre a sus negocios con la incertidumbre de no saber si algún día volverán a abrir sus puertas. Un aplauso para todos ellos. Saldremos de ésta, con mucho esfuerzo y solidaridad, pero saldremos. 

Juan Antonio Soria Arias 


miércoles, 11 de marzo de 2020

MIS RECUERDOS DEL MES DE MARZO

Repartidor de pan del horno de los Pozas

Por JASA

Mi madre, primeriza, me parió en este hermoso mes donde tiene su comienzo la primavera, aunque ese año el invierno no se iba. Y nací en esta calle rozando las ocho de la mañana, cuando sonaba la sirena en la fundición para que los obreros comenzaran su jornada de trabajo. Pero fui algo impuntual en mi llegada a este mundo, no por mi culpa, sino porque la comadrona, Rafaela, estaba asistiendo a otro parto.

LOS HORNOS

Muy cerca de nuestro entorno había cuatro hornos de pan. El de “Pacote”, que luego pasaría a Pedro Lindes, era el que estaba algo más distante en la calle San Marcos. En mitad de la calle González se encontraba el que tenían Cándido y Azorit; precisamente éste último, cuando desapareció su panadería a comienzos de esta década, tuvo una taberna arrendada en lo alto de la calle Chirinos. El horno más cercano se encontraba haciendo esquina con el final de la calle Chirinos y el Altozano al que conocíamos como el de “Carcunda”. Los recuerdos de éste son más lejanos pero sí veo en mi mente a la hija de aquella familia que nos despachaba el pan y las tortas tras una ventanilla de madera. Cuando desapareció el de Ramón Bussión “Carcunda”, toda la vecindad se volcó con el horno de Antoñillo que arrancó también en la calle González y en 1963 se trasladó a la calle Fuente de las Risas, junto a la fuente pública. Al fallecer Antonio en 1966, tomó las riendas su viuda y comenzamos a reconocerlo como el horno de Anita.
En estos tiempos no había tanta variedad de panes como en la actualidad. Entonces, las presentaciones más frecuentes, se contaban con los dedos de la mano: la mollaza, la rosca, el bollo, el “facal” y el pan de picos que era el más común, y como algo especial fabricaban: las tortas de azúcar o de manteca, los ochíos, los bollos de pan de aceite y los violines, antecesores de los piquitos.
Del horno de Anita guardo recuerdos nostálgicos y muy gratificantes. Sobre todo era en las vísperas de Semana Santa cuando dichos obradores tenían una demanda de trabajo extra, porque los clientes podían hacerse in situ sus elaboraciones y acto seguido introducirlas en el horno. Después de que los dueños cocieran todo lo necesario para su venta particular, daban la posibilidad a los parroquianos para que allí hiciesen sus madalenas, el pan de aceite y los hornazos, previo pago de una pequeña cantidad, bien en especie o en metálico. Aquel jarrucheo me encantaba, principalmente cuando vertíamos la masa caldosa de las madalenas en sus moldes blancos de papel rizado. Algunos o algunas, empleaban la picaresca a la hora de retirar los hornazos una vez cocidos y se llevaban los más grandes. Para evitar el posterior enfrentamiento, las mujeres previsoras los marcaban haciéndoles una señal o marca a los huevos, incluso poniéndoles su nombre con lápiz. No siempre, pero en algún momento de estas elaboraciones y para aprovechar la pringue de las orzas de la conserva, ésta la empleaban como aceite para hacer tortas o bollillos que sabían de otra manera y tenían un color rojizo, aunque no eran los más populares. Ni que decir tiene que el asado de los pimientos rojos en la tahona era todo un manjar, y no digamos cuando llevaban nuestros padres las cabezas de corderos al horno, siendo su degustación toda una fiesta. La harina también se tostaba para los bebés y con ella se hacían las primeras sopas. Aparte de las vísperas de Semana Santa, los hornos tenían un importante trasiego en los previos a las Pascuas para hacer algunas especialidades.  
Recuerdo otro obrador al que iba con mi padre para llevar haces de leña seca que empleaban para encender el horno. No le pagaban en dinero, sino con vales de pan que consumiríamos cuando era necesario. Éste se encontraba en un lugar de trazado muy tortuoso porque, para acceder a él, había que ir por unos callejones y la carga con los haces de la leña sobre la mula casi rozaba la fachada de algunas casas. Se trataba del horno de la familia Ruiz “Perchera” en el barrio de San Lorenzo, cuya entrada principal estaba por la calle Ventaja pero la descarga de palos y leña se efectuaba por los corrales que daban a la calle Los Redondos.

Texto extraído del libro en imprenta 12 MESES DE MI INFANCIA. "Úbeda en los años 60, desde la calle Fuente de las Risas".