martes, 4 de junio de 2019

EL DÍA DE LA ASCENSIÓN Y LA VIRGEN DE LA SOLEDAD



Se desconoce su origen aunque, como mínimo,

la procesión es centenaria 


La cofradía de la Virgen de la Soledad sabemos que tiene su origen en el año 1554 y en la iglesia del arrabal de San Millán, pero hay muy pocos datos sobre cuándo se saca a esta imagen en procesión el día de la Ascensión. Se dice, que es desde tiempo inmemorial y que la fiesta y procesión fue originada por el numeroso gremio de los alfareros que antes había. Según el historiador Juan Ramón Martínez Elvira, la cofradía de San Cristóbal formada por alfareros, pedía la imagen a la cofradía para sacarla en procesión y entre ambas la procesionaban en uno de esos “tres jueves que brillaban más que el sol”. Debió haber unos años de lapsus, aunque después de la guerra el gremio de los alfareros unidos bajo advocación de las santas Justa y Rufina, volvieron a retomar la procesión y la mantuvieron en vigencia hasta que estuvieron a punto de desaparecer en 1968 y se agregaron a la cofradía, siendo desde entonces cuando la propia cofradía se hace cargo de la procesión de La Ascensión, manteniendo así esta tradición que aún perdura.
Desde este medio vamos a mostrar a los lectores unas cuantas fotografías que nos muestran varias etapas de la Virgen de la Soledad en el día de La Ascensión.  
La fotografía más antigua (1) que nos hemos encontrado está publicada en el libro TESTIGOS DE LA SEMANA SANTA DE ÚBEDA y data de comienzos del siglo XX, siendo desconocido el autor de la toma aunque muy bien pudiera pertenecer al fotógrafo de aquella época llamado Antonio de la Torre y Soria. Como se puede apreciar las dos imágenes se hallan en un pequeño trono de andas en la puerta de San Millán con un exorno floral que no corresponde al de Semana Santa porque también está desprovisto de luz penitencial. Por consiguiente, pudiéramos estar ante la fotografía más antigua de la Virgen de la Soledad en el día de la Ascensión.
Tienen que pasar muchos años más para que podamos volver ver fotografías de la Soledad en este día grande. Para ello, nos vamos a valer del libro de corte artesanal y pequeña tirada, que confeccionó el fotógrafo Felipe Romero Molina y se imprimió en el año 1984.
La siguiente fotografía (2) podría estar realizada en la década de los años 50 y por el extraordinario acompañamiento de público que transita por la calle Valencia, pudiera ser que la imagen la sacaran en procesión después de mucho tiempo sin hacerlo; tampoco se ve la bandera de la cofradía. Lo curioso es que la llevan en el mismo trono de la Semana Santa. Luego, existe un reportaje completo hecho por Felipe a comienzo de la década de los 70, que ilustra la mayor parte del libro anteriormente mencionado, donde se aprecian devotos, cofrades y personajes muy vinculados con esta cofradía que aglutinaba al gremio de los albañiles y también al gremio de los alfareros sin olvidar a vecinos devotos del barrio de San Millán.





Fotografías de Felipe Romero

miércoles, 29 de mayo de 2019

MILES DE AGRICULTORES PROTESTAN EN JAÉN POR LOS BAJOS PRECIOS DEL ACEITE


Hoy, en Jaén capital y ante la Subdelegación del Gobierno, miles de agricultores se han manifestado en contra de los bajos precios que tiene el aceite y que abocan a este sector a la ruina, junto a todo lo que se mueve a su alrededor. Varios responsables provinciales y autonómicos leyeron un comunicado que luego entregaron a la subdelegada y prometió que haría llegar al presidente del gobierno todas estas reclamaciones. A la concentración asistieron agricultores oleícolas de todas las provincias de Andalucía y algunas de comunidades limítrofes. Más de un centenar de ubetenses asistieron a esta reivindicación por un precio justo de nuestro producto estrella, cuyo bajo precio es una maniobra política orquestada desde Bruselas -expusieron.   

Enviado especial.- El Mercader





martes, 30 de abril de 2019

MADRE DE DIOS DEL CAMPO

Foto Talavera

En épocas de grandes epidemias,
la ermita-hospedería se convirtió en un lazareto

Hace algo más de un mes fue publicado en prensa que las ruinas de Madre de Dios del Campo volverían a recobrar la vida. Nosotros, celosos y atentos a todas cuantas noticias positivas acontezcan en torno a nuestro patrimonio, nos congratulamos de dicha iniciativa que mantendrá en pie los restos que se elevan erguidos de esta ermita cuyos orígenes datan del siglo XV.
Según el cronista de la ciudad, Miguel Ruiz Prieto, su erección es muy antigua. Los datos posteriores que nos aporta datan del año 1495, cuando Andrés Fernández otorgó en escritura al convento de la Trinidad un palacio que poseía a la izquierda y junto a la ermita de Madre de Dios. Las rentas y el mantenimiento del edificio fueron decayendo progresivamente por lo que a comienzos del siglo XVIII hubo que acometer unas importantes obras de reconstrucción que duraron casi medio siglo costando su intervención muchos reales de vellón procedentes de donativos y limosnas. En dicha intervención se acondicionó una hospedería para ayuda al viajero y al mantenimiento del santuario. El altar mayor de la iglesia estaba presidido por la Madre de Dios del Campo y a lo largo de la nave había varios altares menores más (Cristo del Calvario, Santa Isabel, Santiago…), también disponía de coro, sacristía y todo lo concerniente a una iglesia de culto. Un sacristán era el encargado de cuidar todo este patrimonio remozado. Los fieles dotaron de muchos bienes -sobre todo rústicos- para el mantenimiento de esta ermita-santuario. También existía una cofradía de antiguo que rendía culto a esta imagen protectora de los campos.
La estancia de los franceses no benefició en absoluto a los edificios ni a las órdenes religiosas, pero la puntilla la puso la desamortización llevada a cabo entre 1820 y 1823. Así, el decreto de 1 de octubre de 1820 editado por las Cortes del Trienio, suprimió “todos los monasterios de las Órdenes monacales; los canónigos regulares de San Benito, de la congregación claustral tarraconense y cesaraugustana; los de San Agustín y los premonstratenses; los conventos y colegios de las Órdenes Militares de SantiagoCalatravaMontesa y Alcántara; los de la Orden de San Juan de Jerusalén, los de la de San Juan de Dios y los betlemitas y todos los demás hospitales de cualquier clase”. Su patrimonio, muebles e inmuebles, quedaron “aplicados al crédito público” por lo que fueron declarados “bienes nacionales” sujetos a su inmediata desamortización siendo todos enajenados. Sin embargo, gracias a la cofradía, se mantuvo el culto a la imagen y se hacían misas. 
A lo largo de su historia este edificio ha ido pasando por numerosos avatares, dado que su hospedería también fue utilizada como hospital extramuros en épocas de epidemias, donde los enfermos sobrevivían a la cuarentena con escasos cuidados. A estos lugares se les llamaba lazaretos. El edifico donde se halla la ermita-santuario-hospedería, va dando tumbos entre penurias y limosnas durante muchos años hasta llegar a 1944 donde hay un proyecto de rehabilitación y trasformación del santuario en Casa de Ejercicios Espirituales, encargo que hizo el alcalde Bonifacio Ordóñez a Francisco Prieto, que era, ni más ni menos que, el arquitecto director de la Alhambra. Las obras llegaron a estar en un avanzado estado hasta que se abandonaron por cuestión presupuestaria. Nuevamente el edificio quedó en manos del destino y en su interior convivieron varias familias gitanas que utilizaron todo lo que en él podía arder para las lumbres y poder hacer las comidas y calentarse. El golpe definitivo que recibieron sus centenarias y olvidadas piedras (por parte de todos) les fue asestado en el verano de 1977 cuando un sacerdote solicitó a sus superiores poder hacer uso de ellas para reutilizar y emplearlas en la ermita del Pagés. La manera más rápida para hacerse con ellas fue el empleo de explosivos que dieron al traste con lo que quedaba de su espadaña esquinada y casi toda la techumbre de la iglesia.
Los más viejos del lugar aún recuerdan la traída de la Virgen en romería cada último domingo de abril hasta la iglesia de San Pablo para permanecer allí todo el mes de mayo, el mes de María. El primer domingo de junio, nuevamente en romería, era devuelta por devotos y cofrades de nuevo a su santuario. Esta imagen sagrada, como tantas otras, sufrió los avatares de la guerra civil, quedando sólo para el recuerdo la cabeza de la Virgen que fue restaurada por el imaginero local Ramón Cuadra Moreno e instalada en la pequeña ermita de nueva construcción inaugurada el 6 de diciembre de 1988 por el obispo de Jaén don Santiago García Aracil.   
Para terminar, reiterar nuestra felicitación a la empresa que ya ha comenzado estas obras de restauración con la intención de ubicar, en lo que también fue una antigua hospedería, un nuevo enclave hotelero y hostelero, sumando así otra pieza más para nuestro patrimonio que ha dejado de estar en la lista roja. Y nos viene como anillo al dedo este escrito para reivindicar, a quien competa, la pronta restauración de la ermita de San Bartolomé, antes de que las piedras de sus muros se den de bruces en el suelo.

* Datos extraídos de la Historia de Úbeda, de Miguel Ruiz Prieto y de la Historia de Úbeda en su Documentos, de Ginés Torres Navarrete.

Foto Talavera

Foto Baras

jueves, 4 de abril de 2019

LOS CANTEROS DEL GRANITO


Valga este artículo, dedicado a Juan Yerpes, como homenaje a todos aquellos canteros que trabajaron en Úbeda esta piedra tan poco común en nuestras construcciones y sin embargo tuvo su protagonismo en una industria muy nuestra. Dichos canteros, que no picapedreros, dejaron su vida y nos dejaron sus obras labrando las piedras para los tradicionales almazaras o molinos de aceite, las cuales ya forman parte de nuestra historia y algunas sirven ahora como piezas de museo y ornato.
Juan Yerpes López nació en Úbeda el año 1904. Desde muy joven entró como aprendiz a las órdenes de Fernando, un maestro de cantería. En aquellos años estuvo trabajando en la construcción del colegio y la iglesia de los Jesuitas (SAFA) donde conoció a quienes años más tarde serían sus socios. Pero su mayor reconocimiento vino en los años 40 cuando hizo sociedad con Juan Vera y Francisco Ruiz “el Gordo” para fabricar las piedras de granito de los molinos aceiteros, tanto las de la solera como los rulos.
De una cantera de granito que había entre Arquillos y Vilches, cuyos terrenos eran propiedad del prestigioso doctor Carlos Jiménez Díaz que residía en Madrid y al que le pagaban una renta por la explotación, extraían su materia prima e in situ la trabajaban. Hasta allí se desplazaban los tres socios cuando entraba la primavera permaneciendo en el tajo durante seis meses hasta la llegada el mal tiempo. Los bloques pétreos los extirpaban de la roca con el empleo de barrenos y cuñas de hierro. Después de pasar de sol a sol dando forma a las piedras con picos, cinceles y martillos, pasaban la noche durmiendo en una caseta de peones camineros. Cuando se les acababan las provisiones y necesitaban reponerlas y coger ropa limpia, se trasladaban a Úbeda haciéndose acompañar de una bestia que tenían. La demanda de sus trabajos la hacían las dos fábricas ubetenses que estaban en plena producción, las fundiciones de Fuentes Cardona y Palacín, y éstas las distribuían por toda Andalucía y La Mancha. En los meses que permanecían en Úbeda, se dedicaban a restaurar las piedras de todos los molinos aceiteros que habían instalado las fundiciones y Juan Vera también buscaba hueco para trabajar con los hermanos Olivares. Durante algunas campañas tuvieron como ayudantes extras a algunos sobrinos de Juan Yerpes como Juan Pedro, Pablo y otro procedente de Torreperogil llamado Alonso al que conocían por “el Moro”.
Aparte de esta ocupación, a la que dedicaron casi toda su vida, también tuvieron ocasión de realizar algún trabajo más artístico, como el basamento del monumento a San Juan de la Cruz, intervenciones en las obras de la iglesia de San Miguel, las peanas de los leones en la delantera del Ayuntamiento y una fuente que hay en el Paso de Despeñaperros por la antigua carretera. Para estos trabajos montaron su taller en la desacralizada iglesia de San Lorenzo. La sociedad se fue resquebrajando cuando falleció Juan Vera en 1972 a la edad de 60 años y poco después también murió Francisco. Juan Yerpes no tuvo más remedio que seguir trabajando -por eso de las no cotizaciones- hasta los 70 años. Falleció en 1993.
Juan y su familia, fueron los primeros caseros de la cooperativa La Unión conocido anteriormente por el “Molinillo” que dio nombre a la calle hasta 1958 en que pasó a llamarse calle Córdoba, siendo este mismo lugar la sede fiscal y administrativa de la cooperativa La Unión de Úbeda  hasta hace poco tiempo. En él permanecieron desde 1931 hasta 1956. Por tal motivo y durante esos años, las campañas de recolección de la aceituna las pasaba trabajando allí.

jueves, 28 de febrero de 2019

LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO


Aspecto que tenía la portada del Ayuntamiento

El espacio que denominamos actualmente como Plaza del Ayuntamiento no es otro que el jardín trasero o huerto que tenía el Palacio de Juan Vázquez de Molina desde el siglo XVI. Esta zona verde ocupaba lo que hoy es la parte ajardinada actual, pues el resto era la prolongación de la calle Torno de Monjas que trascurría por el norte hasta desembocar en la calle Real Viejo.
En cuanto a esta plaza hay que decir que una vez que se quitaron las tapias que la rodeaban y se levantó el jardín, se le bautizó como Plaza de Alonso Martínez, nombre que se debe al ilustre jurisconsulto y Ministro de Gracia y Justicia don Manuel Alonso Martínez, esposo de doña Demetria Martín de Boraya, propietaria de varios cortijos en la campiña sur de Úbeda.  
Cuando los regidores del Concejo ubetense se enteraron en su día de la vinculación de dichas fincas de su término municipal con tan renombrado personaje, iniciaron una serie de contactos epistolares y visitas personales con dicho ministro, y fruto de esas relaciones hicieron que dicho personaje influyera directamente en ejecución de muchas obras cercanas a nuestro término e inmediaciones. Así bien se llevó a cabo la construcción de las siguientes carreteras: Estación de Baeza-Úbeda-Albanchéz (); Úbeda-Sabiote-Villamanrique; Aguasblanquillas a Estación de Jódar; Puente de la Calancha a Belerda; Apeadero de los Propios a Peal de Becerro. También intervino en la gestión para que se establecieran en nuestra ciudad las Escuelas Pías. Otro logro debido a la interposición de don Manuel Alonso Martínez, fue la implantación en Úbeda de la Audiencia de lo Criminal que se inauguró el 2 de enero 1883.
Muy agradecido el Consistorio ubetense con tan egregio y favorecedor personaje, el 22 de diciembre de 1882 convocó una sesión extraordinaria en la que se acordó nombrar a don Manuel, Hijo Adoptivo de Úbeda, colocar en el salón de sesiones un retrato suyo y poner su nombre a la plaza que se abrió, actual plaza del Ayuntamiento (). Parece ser que no se llegó a colocar la placa en dicha plaza, por lo que cuando se levantó el monumento a los caídos de la guerra civil, se le comenzó a llamar Plaza de los Caídos y así se le ha conocido hasta llegada la democracia que se le ha rebautizado como Plaza del Ayuntamiento.

En año 1929 se levantaron unas escuelas públicas en el centro de esta plaza que tuvieron vida hasta 1948 en que decidieron derribarlas y su alumnado pasarlo al edificio de los Honrados Viejos de El Salvador. 
Debemos aclarar que nuestro Ayuntamiento nunca ha acordado oficialmente anular el nombre de Plaza de Alonso Martínez, por tanto se le puede nombrar de ambos modos. Estos son los desprecios que suelen hacer los nuevos regidores sobre la memoria de personajes que en su día nos favorecieron, con el desconocimiento de sus actos, vida e historia, que no conocieron, pero que tampoco quisieron conocer.
En cuanto a la calle Real Viejo, que discurre junto a la plaza, decir que su nombre es inmemorial y que empezaba en la calle Rúa y terminaba en el Arroyo de Santa María. Cuando doña María Sabater Fernández casó con el vecino de Alcaudete don Juan Montilla Adán, que llegó a desempeñar en el gobierno los cargos de Diputado, Fiscal del Tribunal Supremo y Ministro de Gracia y Justicia, el Ayuntamiento de Úbeda acordó en un pleno rotular esta vía con su nombre donde tenía su residencia y con él consta aún.

() Torres Navarrete, Ginés: Historia de Úbeda en sus documentos, tomo V pág. 184 y tomo II pág. 533.


Don Manuel Alonso Martínez (1827-1891)

Don Juan Montilla y Adán (1856-1903)

miércoles, 30 de enero de 2019

SOBRE EL "SAN JUANITO" DE ÚBEDA Y LO QUE LE RODEA

Obras de arte pertenecientes a El Salvador


El colectivo independiente Caballeros Veinticuatro de Úbeda, conocedor por varios medios de algunos puntos del preacuerdo con la Casa Ducal, referente al convenio entre el Ayuntamiento ubetense y la citada fundación para el futuro del conjunto arquitectónico que comprende la Sacra Capilla de El Salvador, Palacio Francisco de los Cobos, Hospital de los Honrados Viejos de El Salvador, casa de Diego de los Cobos, espacios ajardinados y el futuro museo para albergar la obra de Miguel Ángel, el conocido “San Juanito”, manifiesta que está de acuerdo con dicha iniciativa, que redundará en el bien de la Ciudad, y añadimos:

Si, como parece, el Ayuntamiento se verá obligado a terminar el palacio de Cobos y a edificar la que se pretende era la casa del padre de D. Francisco, la existencia de una memoria económica sería fundamental para conocer el alcance de los compromisos que el Ayuntamiento contrae y la importante cantidad de euros (acaso millones) que puede costar a la ciudad. Pero, si los proyectos no estarán elaborados antes de 8 meses tras la asunción de esos compromisos según parece que pone en el acuerdo, y por consiguiente no será posible evaluar su coste antes de ese momento, el Ayuntamiento tendrá que  “firmar a ciegas, arriesgándose a que se califique como “de mala fe” cualquier oposición a la ejecución del desarrollo de alguna de las detalladas pautas constructivas que da por buenas al firmar el convenio.

Por parte de la Casa Ducal, sería necesario -como mínimo- reflejar el carácter permanente de la instalación del San Juanito, así como especificar qué otras piezas se instalarían en ese espacio museístico que, en condiciones óptimas, deberían ser todas las que históricamente estaban vinculadas a la Capilla y que aparecen reflejadas en varios inventarios, comenzando por La Piedad y sin olvidar el o los relicarios, el cáliz, los trípticos que se conserven, el Cristo de marfil y otros elementos muebles.

Además, deberían concretarse, con idéntico grado de detalle que las obligaciones del Ayuntamiento, las intervenciones materiales a realizar por la Casa Ducal, con una memoria económica que evalúe sus costes.

Viendo la buena voluntad de la Casa Ducal para con este acuerdo, deberían de recogerse en el mismo de una manera explícita y detallada los plazos de ejecución de las distintas actuaciones con cierta flexibilidad de forma que puedan adaptarse a las posibilidades materiales y organizativas del Ayuntamiento en cada momento.

Explicar, por último, las ventajas que para con este enclave monumental tendrán los ubetenses, como reflejar los días y horas que la entrada al mismo sería gratuita. De este modo el pueblo obtendría un cierto beneficio dado el elevado coste de este proyecto que en definitiva van a explotar otros.

Volvemos a reiterar que este acuerdo lo apoyamos porque beneficia a Úbeda y realza su atractivo cultural y turístico, pero se deberían equilibrar los esfuerzos a llevar a cabo por cada parte para que nadie pueda pensar que alguna de ellas resulta particularmente beneficiada.

Como hemos dicho al principio, no conocemos todos los apartados y términos de este “tratado” y por consiguiente desconocemos el motivo por el cual se ha rebajado a 85 años su vigencia cuando en un principio se comentó que serían 100 años.

Que venga el “San Juanito” a Úbeda, ansiamos, pero todos los pormenores queden reflejados detalladamente por escrito y sin ambigüedades, porque, nos viene a la mente una máxima que escuchamos en alguna ocasión que dice: “Con la Casa Ducal y el “San Juanito”, todo bien claro y por escrito”.

sábado, 12 de enero de 2019

HA MUERTO EL CRONISTA GINÉS DE LA JARA TORRES NAVARRETE, HIJO ADOPTIVO DE ÚBEDA

JASA y Ginés  de la Jara Torres Navarrete

Acabo de enterarme de la muerte del historiador Ginés de la Jara Torres Navarrete. Una triste pérdida para la historia de la comarca y del reino de Jaén dado que en su cabeza atesoraba miles y miles de datos que han desaparecido con él. Bien es cierto que de la mayoría de sus descubrimientos dejaba constancia escrita, pero muchas cosas se las ha llevado a la tumba. 
En Sabiote estuvo su cuna (1929), en Torreperogil su hogar y en Úbeda su campo de trabajo, a la que dedicó muchos años de su vida en el Archivo Histórico Municipal. Fruto de todo ello fueron los siete volúmenes que publicó progresivamente bajo el título HISTORIA DE ÚBEDA EN SUS DOCUMENTOS. Úbeda agradecida así se lo reconoció en el año 2001 cuando lo nombró Hijo Adoptivo de la Ciudad. 
A lo largo de su dilatada vida atesoró muchos reconocimientos debido a su intensa labor investigadora y ostentó bastantes cargos honoríficos, siendo el de Cronista Oficial de las Villas de Sabiote y Torreperogil los que siempre agradeció más y por ende poder ostentar el tratamiento de ilustrísimo. Personaje de otra época, su obra quedó inmortalizada en manuscritos con una elegante y correcta caligrafía y destacada mecanografiada; no llegando a integrase en la era digital. 
Fueron varias ocasiones en las que requerí de sus conocimientos desplazándome a su casa y siempre correspondió con rigurosa seriedad y cortesía. La última vez que lo visité fue hace un par de años después de padecer una de las pocas enfermedades serias que había tenido en su vida. La fotografía que ilustra esta entrada está realizada en agosto de 2009, cuando me encontraba confeccionando el libro TESTIGOS DE LA HISTORIA. 
Nuestro colectivo, Caballeros Veinticuatro, se desplazará mañana 13 de enero de 2019 a la villa de Torreperogil para dar el pésame a su familia. D.E.P. 

JASA