lunes, 13 de enero de 2020

HOY HA FALLECIDO JOAQUÍN LÓPEZ SÁEZ "EL POLLO", DECANO DE LOS FOTÓGRAFOS UBETENSES

JASA en la última visita que hizo a Joaquín en su domicilio


Hoy, a los 96 años de edad, nos ha dejado el fotógrafo decano de Úbeda, Joaquín. Desde aquí le damos las condolencias a su familia y muy especialmente quien esto firma. 
Como sencillo homenaje a su persona a su labor en el mundillo de la fotografía local, vamos reproducir la biografía que aparece publicada en el libro TESTIGOS DE LA HISTORIA de JASA.

                                  Joaquín López Sáez, nace en Úbeda el 11 de enero de 1924.

Los estudios primarios los realizó en el colegio de don Cristóbal Cantero, en la plaza del Carmen. Al desencadenarse la guerra se suspenden las clases y él entra en la farmacia del doctor Pérez Jiménez en el Rastro y allí ayuda a la dispensación, tanto de medicinas como productos de droguería.

Su primer contacto con el mundo de la fotografía lo tuvo a los 15 años, dado que en diciembre de 1939 entró como aprendiz en el estudio que Juan Baras tenía en la calle Real. Ayudaba en las tareas propias de esta profesión, tanto dentro del propio estudio como cuando había que hacer trabajos en la calle, como bodas, comuniones o reportajes industriales. Al cabo de dos años, su jefe y maestro, le encomienda el primer reportaje de boda, una prueba de fuego que superó con éxito sirviéndose de una cámara KODAK de la época (sin fotómetro, ni telémetro) y con el flash de magnesio; éste sería su bautismo como fotógrafo, sin embargo, la confirmación la obtendría con un reportaje en el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Dichas fotografías quedaron expuestas por un tiempo en sus vitrinas y Ventura, un profesional ya consolidado, vaticinó que allí había madera de artista. Fue desde entonces cuando recibió la confianza plena de Juan Baras Torres por lo que percibiría –aparte de su sueldo- un tanto por ciento más.

Un día de 1949, y de la noche a la mañana, su jefe dejó el estudio para marcharse a Venezuela, recayendo sobre él toda la responsabilidad del negocio, auxiliado por un joven que había entrado como nuevo aprendiz que se llamaba Gabriel Quesada “Chafallo”. Mari, la hermana de Juan, es quien se puso oficialmente al frente del estudio sin tener conocimientos previos de este oficio, sólo tenía la capacidad innata heredada de su padre. Joaquín es quien da las primeras nociones de fotografía a la nueva jefa. Ambos, junto al joven Gabriel, sacaron el negocio adelante. 

Pasados unos años y llegado el mes de febrero de 1952, Joaquín decidió establecerse por su cuenta en un local que había quedado libre en la misma calle y frente al teatro Ideal Cinema. Durante un mes, el fotógrafo Ventura que estaba residiendo en Madrid, lo acogió en su domicilio mientras que él adquiría todo el material necesario para montar su propio estudio. Allí, en la calle Real, acogería como ayudante a su hermano menor llamado Paco.

En el año 1954, Joaquín decide abrir mercado en localidades colindantes siendo la vecina villa de Jódar en la que abriera su segunda galería, dado que esta localidad en esos años no había aposentado ningún estudio estable. Y así fue, en la plaza del Generalísimo nº 13 (hoy plaza de España) abrió el nuevo establecimiento.  

Ocho años permaneció aposentado en la calle Real con el nombre comercial de LÓPEZ SÁEZ, aunque luego lo cambiaría por JOAQUÍN, a pesar de todo, el vulgo le seguía reconociendo por su apodo familiar “El Pollo”. En 1960 se trasladó en alquiler al número 21 de la calle Nueva (Obispo Cobos); en sus bajos instalaría el estudio de fotografía y en la planta alta su vivienda familiar. Dos años más tarde contrajo matrimonio y el negocio de Jódar se lo cedió a su hermano Paco que se quedó allí a vivir.

Fueron catorce años los que mantuvo abierta la galería de la calle Nueva, ya que en 1974 entró como jefe de tráfico en la estación de autobuses ubetense y desde entonces dejó de ejercer “oficialmente” como fotógrafo; aunque sus reportajes y algunos trabajos se mantuvieron activos por mucho más tiempo.
           
Joaquín fue –durante varios años- corresponsal gráfico y literario del periódico IDEAL de Granada. Las imágenes obtenidas con su cámara de 16 milímetros, recogieron las noticias que se daban en la zona como corresponsal de TVE durante doce años. La alternativa en este mundo de la imagen la recibe el mismo día en que la tomó el torero local Carnicerito de Úbeda (10-03-1968). Sus instantáneas fueron portadas en tres ocasiones del periódico sensacionalista EL CASO. Llegó a ser el presidente local del Sindicato del Papel y Artes Gráficas donde estaban acogidos los fotógrafos de su época; poco después sería nombrado vocal provincial y más tarde ostentaría la presidencia provincial del Sindicato de Fotógrafos y vicepresidente del de Papel y Artes Gráficas, convirtiéndose en vocal a nivel nacional. Poseía el carné de Periodista Gráfico. Fue miembro fundador de la AFU y presidente de la misma durante unos años.

Durante su etapa como fotógrafo cosechó bastantes reconocimientos, como los que le concedió la agencia EUROPA PRESS. También ha conseguido que sus instantáneas sean el cartel oficial de la Semana Santa en tres ocasiones, más otras dos compartidas con FOTO MADRID.

Su vida profesional está jalonada de numerosas anécdotas, aunque sin lugar a dudas la que más se recordará en nuestra ciudad será la ocurrida aquel Domingo de Ramos de 1954 cuando, a la salida del “Borriquillo”, él quería hacer una instantánea del Paso con unas bellas nubes de fondo y en ese momento, por un fallo en ruedas o frenos, el trono lo presionó contra la pared de la rampa de la iglesia de la Trinidad, dejando permanente huella en su rostro y en los dedos de su mano derecha. El vulgo, ingenioso él, acuñó una frase jocosa que perduró durante mucho tiempo y decía así: ¡El “borrico” ha pillado al “pollo”!, su sobrenombre familiar.  

JASA

Nota.- Cuando he ido a dar el pésame a la familia, me he enterado que su hermano Paco había fallecido el pasado verano. Descansen en paz ambos.  

Paco López Sáez y JASA

lunes, 30 de diciembre de 2019

NUEVA CARRERA SOLIDARIA "SAN SILVESTRE" EN ÚBEDA


Ayer domingo 29 de diciembre se llevó a cabo una nueva edición de la San Silvestre ubetense, una carrera lúdico-festivo-solidaria. Las varias decenas de participantes de todas las edades disfrutaron un año más con el buen ambiente, el deporte en familia, los villancicos y hasta con el "burrito Sabanero" que se sumó a la fiesta. Al finalizar todos recibieron del club organizador (Renacimiento) un refrigerio y un dulce propio de las fechas y brindaron por el nuevo año. Desde aquí Feliz Año 2020.  

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jueves, 5 de diciembre de 2019

UNA INCÓGNITA ACLARADA


Si nos fijamos en el muro que hay en la calle María de Molina, nº 16, veremos que lo corona una serie de piedras talladas con la figura que vemos en la fotografía que adjuntamos. Dichas piedras con esa forma tan curiosa, eran muchas más, pero desaparecieron cuando se construyó el edificio que se encuentra a su derecha por lo que ocupaban todo ese espacio.
Pues bien, Martínez Elvira en su trabajo sobre esta calle publicado en la Revista Gavellar número 90, viene a decirnos: “Entre los números 18 y 16 hay un muro que sólo cubre planta baja, pero que, curiosamente, aparece coronado por una crestería “goticista” de cuyo origen y significación no sabemos nada”.
No hace mucho, nuestro caballero Heráldico se topó con un hallazgo interesantísimo que viene a aclarar esta incógnita. Se trata de un plano del proyecto de obra del año 1863 que se encuentra nuestro Archivo Histórico. Resulta que esas piedras “goticistas” formaban parte del antepecho del tejado de nuestras antiguas Casas Consistoriales, pero al cambiarse el Concejo al Palacio de Vázquez de Molina, el reloj que lo coronaba fue trasladado al Hospital de Santiago y a la vez quitaron todo el antepecho con su crestería y lo dejaron de la manera que se encuentra en la actualidad.  
En su desmonte, las piedras en cuestión las pondrían a la venta las cuales serían compradas por el vecino de al lado para ponerlas coronando el muro o bardal que daba a la calle; o tal vez fueron desechadas sin darles mayor valor –algo muy frecuente en otros tiempos- y este vecino las colocó coronando la tapia de esta fachada. En los años 50, esta finca urbana la tenía en propiedad Francisco Poveda Expósito, un vendedor al por mayor de frutas en el mercado de abastos y en él almacenada grandes cantidades de ellas, principalmente racimos de plátanos para que allí maduraran.  
En foto adjunta podemos contemplar el plano del proyecto realizado por el maestro de obras Francisco de Cózar que viene a certificar lo aquí exponemos. También hemos recreado una simulación de cómo estuvo ubicado y observando muy detenidamente una fotografía de la década de los 70 del siglo XIX (hacia 1873), comprobaremos que en la década de los años 70 aún estaba la coronación e incluso se adivina la silueta del templete del reloj.  


viernes, 29 de noviembre de 2019

"UNA BIENVENIDA INDECOROSA". REIVINDICACIÓN DE LOS CABALLEROS VEINTICUATRO


Caballeros Veinticuatro
Foto Alberto Román

Esta tarde ha tendio lugar la proclama anual que nuestro colectivo tiene por cosntumbre llevar a cabo al final de cada año reclamando algunas deficiencias o aplaudiendo las actuaciones bien realizadas en torno a nuestro patrimonio monumental. 


PROCLAMA ANUAL "CABALLEROS VEINTICUATRO"

AÑO 2019

Un año más y por estas fechas, nuestro colectivo independiente quiere llevar a cabo su proclama anual. Para lo cual, los Caballeros Veinticuatro nos hemos reunido esta tarde aquí.

La proclama de este año la hemos titulado: “Una Bienvenida indecorosa”. El lugar en que nos encontramos, es el que da la bienvenida a los numerosos visitantes que se acercan a Úbeda para conocer su riqueza monumental. No es precisamente una buena tarjeta de presentación la que se le ofrece a su llegada por este sitio que es el más transitado por turismos y sobre todo por autocares. Desde que entran en la Ronda de Antonio Muñoz Molina, cuya cuneta se encuentra salpicada de suciedad, no es el mejor escaparate para el turista que por primera vez pone los pies en una ciudad patrimonial. Precisamente, a nuestras espaldas, se encuentran las ruinas de la antigua tenería de la Puerta del Baño, la cual se podía poner en valor ofreciendo así un atractivo turístico más, y de paso, quedaría adecentada esta puerta de entrada para el visitante. Incluso, plantear la posibilidad de hacer unos aseos públicos por esta zona. 

Ya de paso, recordaremos que la misma estampa se les ofrece a los viajeros que llegan por la estación de autobuses, pues los jardines de la fachada principal suelen estar repletos de inmundicias durante buena parte del año. Y por descontado dedicar más esfuerzos a la limpieza de las inmediaciones de las rotondas de acceso a la ciudad. 

Proclama dada en Úbeda, ciudad del Santo Reino, el día 29 de noviembre de 2019.


(Foto Juan Ángel Gómez)

Basura acumulada en las cunetas en la
Ronda Antonio Muñoz Molina





domingo, 17 de noviembre de 2019

GRACIAS POR LA ASISTENCIA A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "12 MESES DE MI INFANCIA"

JASA (autor), Diego Cano (concejal de juventud)
y Fernando Sánchez Resa (presentador) 

No soy yo el que debe valorar el acto de presentación del libro. Los que allí asistieron disfrutaron con los montajes retrospectivos de los años 60 y la música de la época. Yo sólo puedo dar las gracias por la asistencia a esas doscientas personas que me arroparon y dieron calor al acto. Destacada fue la presencia de los antiguos vecinos de la calle Fuente de las Risas. Gracias de todo corazón.

JASA

Las fotos son de mi amigo Alberto Román "el Petos". 




Los "Caballeros 24" colaboraron en la venta

Vecinos de la calle Fuente de las Risas
con los hermanos Soria Arias (abajo)

sábado, 9 de noviembre de 2019

NUEVO LIBRO DE JASA. ÚBEDA EN LOS 60 SEGÚN SUS RECUERDOS


Una nueva publicación nos presenta Juan Antonio Soria Arias. Sabemos de buena tinta que este trabajo llegará al corazón de los que nacieron en los años 50, 60 y 70, dado que retrata la infancia de todos cuantos nacieron por esos tiempos y les hará revivirlos. No vamos a desvelar mucho más, sólo que el libro tiene más de 350 páginas, que van insertadas 280 fotografías y que -según su autor- el posible lector hará un recorrido a su infancia lo mismo que él lo ha hecho mientras que lo estaba elaborando. Los años 60 del pasado siglo XX en Úbdea, ya tienen una publicación. Nuestro colectivo estará apoyando al caballero "Mercader" el próximo sábado 16 de noviembre en el auditorio del Hospital de Santiago. El día de la presentación tiene una grata sorpresa, como será la del regalo de otro libro anteriormente publicado.   

domingo, 3 de noviembre de 2019

MIS RECUERDOS DEL MES DE NOVIEMBRE


Por JASA

A pesar de comenzar con un día de fiesta, no era precisamente el mes que más atraía mi atención. Todo se tornaba de un color gris ceniza y en la calle se respiraba cierta melancolía, tristeza… brillaba menos la luz y se alargaba la oscuridad. Irremisiblemente se acercaba el invierno. Las chimeneas exhalaban el humo ceniciento del hogar desde el arranque del día. Las flores de las macetas ya no se asomaban a corrales y balcones.

EL DÍA DE LOS DIFUNTOS

Era en los primeros días de noviembre cuando la coqueta del dormitorio de mis padres cambiaba de aspecto, convirtiéndose en un pequeño altar donde se le rendía culto a los muertos y a mí me daba un poco de miedo. Allí, recostadas en el cristal biselado, estaban unas fotografías que durante el resto del año dormitaban en una caja de lata que aún desprendía olor a Cola Cao. Eran las fotografías de tres de mis abuelos. Delante de ellos, mi madre colocaba un recipiente -un tazón de loza- casi lleno de agua y se completaba con aceite usado para depositar sobre él unas mariposas encendidas que flotaban y lucían durante un día, hasta que comenzaban a chirrear, siendo esa la señal que anunciaba su final. Eran las luces para los difuntos, nuestros particulares santos. Aquellas mariposas progresivamente fueron decayendo en uso para ser sustituidas por las velas enfundadas en plástico rojo y hasta por otras imitaciones con alimentación de una pila. En todos los hogares de antaño existía esa tradición que aún se mantiene en las casas de algunos mayores.
       Las flores más populares que se ponían en las tumbas del cementerio eran las celosías, conocidas popularmente como “Crestas de gallo” y les llamaban “las flores de los muertos”. En las huertas de las inmediaciones dedicaban una parcela para cultivarlas y en el mercado de abastos se vendían durante los días previos a los Santos y Difuntos, para adornar los nichos y tumbas del campo santo. En la actualidad, esta flor ha dejado de estar vinculada a dicha conmemoración e incluso ha desaparecido de nuestro entorno.

GASTRONOMÍA POPULAR PARA LOS SANTOS

La gastronomía popular tenía para estas fechas sus especialidades concretas. Eran elaboraciones artesanales que se hacían en la mayoría de las casas, humildes o no, pero en las nuestras sí que se elaboraban en torno a la mesa de camilla y todos estábamos presenciándolas en derredor de ellas. En ocasiones, queríamos participar y meter la mano, pero los padres no nos dejaban, a lo sumo nos darían la tarea de echar el azúcar o la canela por encima. Estos platos típicos consistían en las exquisitas gachas, que muchos mocicos las empleaban para hacer la gracia tapando las cerraduras de las puertas de la calle, sobre todo donde había mocicas. Otro plato estrella eran los boniatos asados o batatas, todo un manjar para los paladares de entonces. Las castañas asadas solían venderse en la Plaza Vieja en unos puestos cercanos a los carrillos, o bien se asaban en viejas sartenes que se calentaban en la lumbre e incluso en el brasero. Alguna que otra vez mi madre nos hacía calabaza encalá. En las confiterías de la época, como las de Camprubí, Lope o Pepico, se fabricaban otros productos que también han llegado hasta nuestros días, como los Huesos de Santo o los Buñuelos de Viento. Los ubetenses de más edad recordaban que, años atrás, hubo algunos vendedores ambulantes que ofrecían estos buñuelos, destacando entre todos a uno que llamaban “El Regaera” y que se situaba a la salida de los cines o bajo los soportales de la plaza del General Saro (Plaza Andalucía) con su cesta de mimbre al brazo para venderlos, pero él los rebautizó con el sugerente nombre de “Pelotas de fraile”.
        El eje en torno al cual giraba toda la vida en los meses invernales, era la mesa de camilla; y era el común denominador de todos los hogares que se convertía en el momento ideal para que nuestras madres nos hicieran una sartená de rosetas y culminar así la felicidad del día. 

Texto extraído del libro 12 MESES DE MI INFACIA. “Úbeda en los años 60, desde la calle Fuente de las Risas”, que será presentado en el Hospital de Santiago el 16 de noviembre.