El germen de esta asociación cultural independiente en defensa del patrimonio monumental ubetense, tiene su raíz en 1998. A través de varias tertulias llevadas a cabo en la extinta tienda de Juan Barranco ubicada en los soportales de la plaza 1º de Mayo, se fue configurando un grupo heterogéneo de ubetenses que tenían como punto en común el amor al patrimonio monumental heredado. Y los seis se autoproclamaron Caballeros 6x4 o “Caballeros Veinticuatro” como resultado de la operación aritmética.
jueves, 16 de noviembre de 2017
miércoles, 8 de noviembre de 2017
LA PORTADA DEL LIBRO "HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA"
Esta es la portada del libro que nuestro Caballero Mercader ha escrito sobre la historia del Carnaval en Úbeda. Como se puede apreciar es la recreación de una murga de antaño pintada con el marcado sello del artista ubetense-gantés Juanan Soria Rodríguez y que será presentado dentro de pocos días en el auditorio del Hospital de Santiago.
domingo, 5 de noviembre de 2017
HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA "HOGAR DEL PENSIONISTA"
Grupo de máscaras en el año 1979
HOGAR
DEL PENSIONISTA
En
el Hogar del Pensionista se anticipó la celebración del Carnaval
unos
cinco años
El Hogar del
Pensionista se crea en Úbeda en 1972 ubicándose en el edificio que
anteriormente ocupaba el ambulatorio de la Seguridad Social y el Instituto
Nacional de Previsión sito en la plaza Vázquez de Molina.
Las
primeras referencias que hay de la celebración del Carnaval en este centro las
hemos encontrado en una fotografía datada en febrero de 1979. Se trata de un
grupo disfrazado con máscaras a la antigua usanza tal y como ellos las
recordaban y habían vivido. Por lo tanto quisiera dejar escritos los nombres de
aquellos mayores que tuvieron la valentía de ser los pioneros en esta nueva
andadura del Carnaval. La representación de las mujeres estuvo compuesta por:
María Duarte, Carmen y Juana Torralba, Mª Jesús Muñoz, Carmen Díaz, Antonia
Cano, Alejandra Poveda, Gabriela Herrera, Dolores García, Mercedes, Juana Soria
y María A. Gómez, a los que hay que sumar los de José Archilla, Antonio de la
Blanca, Fernando y Bartolomé Ruiz. Sabemos por éste último que en el año 1980
las féminas tuvieron como premio una bandeja plateada y los hombres un monedero
de piel. Y así, con su particular fiesta dentro del Hogar, continuaron tres
años más hasta que en 1983, el grupo de disfrazados tuvo el atrevimiento de
echarse a la calle y darse una vuelta por la plaza Vázquez de Molina. La
manifestación carnavalesca estuvo compuesta por veinte mujeres y dos
hombres.
Los
primeros años fueron sólo grupos de máscaras, pero muy pronto nacieron “Las
Murgas del Hogar”, que solían estar conformadas por dos secciones que campaban
de manera independiente; por un lado estaban los músicos de la rondalla del
centro (guitarra, bandurria, laúd) y por otro el coro de voces femeninas. Ambos
grupos se conjuntaron para configurar la primera agrupación carnavalesca del Hogar
y todo bajo la batuta de un director que siempre sería un hombre. Este puesto
lo ocuparon dos personajes que, precisamente, habían vivido en sus propias
carnes los carnavales de anteguerra, como lo fueron Bartolomé Ruiz Barba y
posteriormente Pedro Ruiz Tallante.
La
primera murga del Hogar del Pensionista nació en 1984 llamada “Los Payasitos” y
fue dirigida por Bartolo. Al año siguiente pusieron por nombre “La Charanga del
Hogar” siendo su tipo de cubanitos y estuvo compuesta por nueve mujeres y tres
hombres. Se presentaron al concurso del teatro Ideal y obtuvieron un premio de
10.000 pesetas. Volvieron a la carga en 1986 y recabaron 5.000 pts. de otro
premio. Pero los mayores veían que no podían competir en el concurso con la
misma fuerza y el ímpetu de los jóvenes, y “los del hogar” dejaron de asistir
al teatro Ideal Cinema; sin embargo mantuvieron lo que ellos llamaban su
“murga” unos años más, ya dirigida por Pedro Ruiz Tallante y actuando solamente
en su centro día y en la Residencia de Mayores de la calle Montiel. Su última
intervención fuera de su “hábitat” la hicieron en el año 2007 con el tipo de
“Las Negritas de Oro” colaborando en el festival de Manos Unidas y con la ayuda
de Mª Jesús López de la ACCU.
Las
actividades que se hacían en el Hogar en torno al Carnaval se desarrollaban
durante dos o tres días y consistían en hacer los pases de disfraces y
posteriormente el concurso y entrega de premios. La actuación de la murga con
su esperado, simpático y picarón repertorio, sería la estrella; y por
descontado no podía faltar el baile de máscaras. Todo lo llevado a cabo no era
ni más ni menos que un fiel reflejo de lo que se hacía cuarenta años atrás, en
los carnavales de antaño.
La
presencia de los mayores del hogar en las cabalgatas de Carnaval estuvo vigente
hasta el final de la década de los años 90. Precisamente en el año 1997, en
reconocimiento a su labor y dedicación a estas fiestas, el Cuarteto 1º
distinguió con su premio “Ladrillo Verde 1996” a las Murgas del Hogar,
haciéndosele entrega del mismo en su salón de actos durante su pase de
disfraces.
En
la actualidad aún se llevan a cabo actividades que mantienen vivo el espíritu
del Carnaval en este centro, si bien es cierto, no con la entrega y la
implicación de hace unos años.
Antes
de finalizar este apartado, quisiera reconocer la labor realizada en este
sentido al que fuera su primer gerente, Fernando Almansa y por descontado a la
asistenta de Servicios Sociales, Encarnita Sánchez Rodríguez, alma de esta casa
durante cuatro décadas. Aparte de los muchos que han participado con sus
disfraces durante todo este tiempo, merece especial atención Juan Muñoz
Valenzuela, por su entrega y revitalización del Carnaval durante el tiempo
(1997-2004) que estuvo en activo en el centro, como vicepresidente.
JASA.
* Extraído del libro HISTORIA DEL
CARNAVAL EN ÚBEDA que será presentado el próximo 18 de noviembre en el Hospital
de Santiago.
viernes, 3 de noviembre de 2017
IGNACIO PULLANA SABATER "EL REGAERA"
Murga de "El Regaera"
EL REGAERA
Ignacio, el “Regaera”,
dejó huella en los carnavales de antaño debido al gracejo que tenía pos sus
raíces gaditanas. Sus ocurrentes letras escritas para las murgas, donde también
estaban encuadrados sus dos hijos varones y las apariciones sin complejos en
plena calle en los días de Carnaval, quedaron impresas en la memoria colectiva
de los ubetenses que aún, después de haber trascurrido más ochenta años, muchos
mayores las refieren y hasta evocan tarareando sus picantes letrillas. Él era
el director y se ensayaba en su casa. Cuando salía a la calle con su
agrupación, siempre llevaba -como distintivo de liderazgo- un sombrero de copa
que se lo regaló el cochero de Juan Montilla.
Ignacio
Pullana* Sabater nació en 1885 la isla de San Fernando (Cádiz) y entre su
ciudad natal y el Puerto de Santa María transcurrió su infancia y juventud. Se
desconocen cuáles fueron los motivos que hicieron arribar en 1914 a un gaditano
hasta este puerto del interior.
Contrajo
matrimonio con una ubetense que era 10 años menor que él llamada Petra Delgado
Villar y de este matrimonio nacieron cuatro hijos: José Manuel (1918), Juan
Miguel (1923), Antonia (1927) y Mercedes (1933). El mayor de éstos, José, llegó
a casarse aquí con la viuda del hojalatero Braulio Arroyo que tenía su taller
en la calle Rúa. A esta familia se le conoce residiendo en una casa de vecinos
que existió en la calle Corazón de Jesús (antes calle de la Marquesa) y hoy
convertida en la plaza Juan de Valencia.
Ignacio
tenía por profesión la de panadero aunque fue inconstante en sus trabajos dado
que probó fortuna con muchos oficios recurriendo siempre a la de confitero y
también a la venta ambulante de diversos productos de época, como los madroños,
las castañas, las algarrobas, el paloduz, sin olvidar sus dulces artesanales y
sus populares buñuelos de viento a los que él bautizó con el nombre de “Pelotas
de fraile” que ofrecía al personal a la salida de los cines o bajo los
soportales de la “Plaza Vieja”.
A
poco de finalizar la guerra civil, su hijo mayor se trasladó a Córdoba para
buscar fortuna, residiendo en la calle de Enmedio nº 14, y años más tarde
arrastró a toda la familia. En la Ciudad de los Califas se recuerda a Ignacio
buscándose la vida y arrimando un duro a la casa de muchas maneras. Llegó a
convertirse en guardacoches, pero la imagen que de él se mantiene en la memoria
colectiva y gráfica de esta capital, es verlo por la zona monumental junto a
una pianola u organillo acompañando a una señora que lo hacía tocar, mientras
que Ignacio interpretaba alguna que otra coplilla. La estampa que ambos
proporcionaban era tan pintoresca que -incluso- fue fijada en una tarjeta
postal que ha circulado por todos lugares hasta hace poco tiempo.
El
historiador cordobés Manuel Estévez me amplió de él la siguiente información: “Él tocaba el pianillo de la
"Coja", era un hombre al que la misma mujer apodaba como
"Regaera". No era de mucha presencia y siempre llevaba puesta una
gorrilla. Su forma de tocar el pianillo era muy característica, pues mientras
giraba la manivela, con la otra mano y con un palo, lo rastreaba por los radios
de la rueda del carro haciendo un compás de acompañamiento. En fin, te completo
esta información que ha sido contrastada por varias personas "que
oyeron" cómo la propia coja, le decía: ¡Venga Regaera, arranca ya de una
vez!".
Ignacio
murió en Córdoba cuando ya se había convertido en octogenario y está enterrado
en el cementerio de San Rafael junto a su esposa que falleció el 6 de marzo de
1967.
JASA.
* Texto extraído del Libro "HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA"
Ignacio Pullana "El Regaera"
sábado, 28 de octubre de 2017
"MARI TERE ORTIZ" EN NUESTRO RECUERDO
En el Manifiesto 2006
Ayer, en la iglesia de San Pablo, muchos amigos de Mª Teresa Ortiz Fernández se dieron cita para asistir a la misa por el alma de nuestra querida paisana que nos ha dejado súbitamente y sin previo aviso. Unidos todos en el dolor dimos nuestro pesar a una familia destrozada.
Nuestro colectivo tenía en "Mari Tere" una estrecha relación desde el inicio de nuestra andadura "caballeresca", dado que era la encargada de acudir a las proclamas y manifiestos anuales de manera voluntaria y espontánea. Nuestras reclamaciones las hacía suyas, como buena "Ubetense de Úbeda", una vez acabada la grabación y posaba con nosotros para las fotos en el recuerdo. Incluso, a veces, nos acompañaba en la invitación de rigor, a pesar de que era de poco beber. También compartimos gozo el mismo año que a ella y a nuestro colectivo nos otorgó el premio "Chache" el semanario Úbeda Información.
Los "Caballeros Veinticuatro" hemos sentido su pérdida y ya lo hicimos público en su día por las redes sociales, pero queríamos también dejar constancia de nuestro pesar aquí, en este blog que es nuestra casa, con el recuerdo de nuestra amiga.
En el Manifiesto 2004
Programa "Memoria Viva" 2013
sábado, 16 de septiembre de 2017
ENTREVISTA AL ARTISTA UBETENSE JUANAN SORIA, AFINCADO EN GANTE
La plataforma 'Spain. Art & Culture' de la consejería de cultura de la Embajada de España en Bruselas con el ánimo de recoger y aglutinar todo lo que se mueve en relación a artistas, creadores y cultura española en el extranjero y dar difusión, apoyar y tener una base de datos de los artistas que residen en Bélgica, ha entrevistado a Juanan Soria, entrevista de la que nos hacemos eco.
Siempre he tenido contacto con
mi padre ya que ha estado presente en mi vida, y él ha sido un aficionado a la
pintura y sobre todo lo relacionado con la cultura. De pequeño iba a casa de mi
abuela y veía lo que él hacía cuando era pequeño y yo decía ¡quiero ser como él! Me acuerdo que
tenía una caja llena de botes de pintura y cuando la abría para mí era algo
mágico. A partir de ahí me empezó a picar la curiosidad. El gran paso fue
elegir el Bachillerato de Arte que lo hice en Úbeda. Posteriormente cursé la
Licenciatura de Bellas Artes en Sevilla y una beca Séneca en Valencia y ahí me
quedé para hacer el máster de producción artística. Luego he completado esa
formación con estancias y becas, como en la Fundación Antonio Gala en la que
fui residente y con encuentros y simposios.
- ¿Te consideras un
artista multidisciplinar?
Me considero un artista que va
buscando diferentes herramientas para poder elaborar investigaciones que voy
realizando. Cada obra la considero como un proyecto en sí mismo. Mi obra se
encasilla en procedimientos tradicionales como el dibujo y la pintura. Son muy
antiguos pero están ligados al ser humano por eso son los más sofisticados.
Otros procedimientos como el video arte ha llegado hace muy poco, pero el
lápiz, la pintura, el pigmento ligado con un aglutinante, eso ha estado siempre
en las manos del ser humano y creo que no hay que desvincularse de eso.
- ¿Con qué rama te
sientes más cómodo?
Últimamente estoy buscando la
obra-objeto pero siempre trabajo con un soporte y base tradicional, ligado al
dibujo y a la pintura. Es el soporte lo que va cambiando en mi obra.
- ¿Qué opinas de estas
nuevas formas de expresión que has comentado antes?
Todas son herramientas
bastante útiles para expresarse, las veo interesantes todas ellas. En
diferentes momentos de tu vida puede ser que te veas más vinculado a unas que a
otras. Por mi formación y forma de ser, me considero una persona muy humanista,
creo que lo todo lo que está relacionado con la tradición perdura, y esa
perdurabilidad es lo que me interesa.
- ¿Qué te gusta
transmitir en tus obras?
Mi obra se basa y nace de la
investigación de lo social y político. Siempre me han interesado estos temas
porque soy de los que piensan que un artista tiene que hablar y trabajar con lo
que le rodea, con el mundo en el que vive. Hay muchos artistas que trabajan con
su mundo interior, es muy lícito, la verdad que me gusta mucho lo que hacen,
pero creo que un artista no debe de obviar lo que tiene alrededor y tiene que
vincular todo lo que rodea a su obra. Su obra no puede estar exenta de los
conflictos, la guerra, la situación social que haya. Por ejemplo, lo hemos
visto en diferentes épocas; Goya plasmó los desastres de la Guerra de la
Independencia o Picasso con el Guernica o Beethoven que con sus composiciones
plasmaba cómo iban avanzando las tropas napoleónicas. Creo que ese se tipo de
arte, no es que sea mejor ni peor, sino que es el más afín a mí.
- Son obras muy
comprometidas con la sociedad y el arte. ¿Es el caso de la colección Destroy to build?
Esa obra nació a raíz de
proyectos anteriores, como por ejemplo Desencanto
que hablaba de la situación política y social que había en España
o Mirar lo que cuesta
mirar, una mirada de un inmigrante de lujo -como yo- acerca de
casos de inmigración y refugiados. A partir de ahí nació una nueva rama para comprender
lo que estaba pasando en la actualidad. Pero a partir de la historia de las
obras de arte. Cuando pensamos en una obra de arte, siempre vamos directamente
a la obra original o a lo que nos queda de ella, nunca pensamos en el intervalo
que ha habido desde la creación hasta que ésta llega a nosotros, eso habla del
mundo en el que esa obra ha vivido. Las obras de arte son, en cierto modo, una
representación de nosotros mismos y tienen que perdurar. Esa perdurabilidad y
permanencia nos habla y nos da a conocer cómo somos. Esa serie de conceptos son
los que me interesa para plasmar en este proyecto Destroy to build, y en este
caso se centra en cómo han sido diferentes obras agredidas, refugiadas o maltratadas
en los conflictos bélicos, por eso se llama destruir para construir. El arte en
sí es molesto: como habla de nosotros mismos y representa una época de nuestra
sociedad, en algunos momentos esa época no quiere ser vista y es molesta. Esta
obra intenta coger obras de arte que han sido destruidas y/o dañadas y
representarlo. No me interesa una reconstrucción literal de cómo era, sino
mostrar qué ha pasado con esa obra. Ese daño muestra cómo quiere una sociedad
en un determinado momento que se vea. Y eso es lo que quiero plasmar e inspira
la obra que estoy realizando.
- Al igual que la
colección “Mirar lo que cuesta mirar”, en la que tratas el tema de la
inmigración…
Ese proyecto intenta muestra
la situación de los refugiados, de la inmigración, que siempre ha estado
presente en la historia, pero que ahora está más. Mirar lo que cuesta mirar pretende
reflejar una mirada que no es cómoda. Una mirada que nos presenta este problema
social que no sabemos qué hacer con él. Está presente y hay mucha gente que no
le apetece mirar a la gente a los ojos porque realmente en ese momento sería
cuando emocionalmente te ves ligado a esa persona.
- ¿Se notan tus raíces
andaluzas en tu trabajo?
No sé si exactamente lo
podríamos vincular de esa manera, pero lo vincularía con la naturaleza de la
historia del arte. Si consideramos que Andalucía o la Península Ibérica es la
cuna del arte histórico, que esa tradición nace allí en Altamira, o tenemos
todo lo que es la Cordillera Penibética plagada de cuevas de arte rupestre pues
sí. Si miramos esa tradición que siempre ha estado presente en la pintura, la
representación con un pigmento, un carbón, un soporte como puede ser la cueva,
creo que sí.
- ¿Cuándo y por qué
decidiste trasladarte a Bélgica?
Hace unos cinco años y medio y
fue realmente por amor. Luego había motivos secundarios, sobre todo porque en
el 2012 había acabado mis estudios y pensé que podía empezar mi carrera aquí al
igual que la podía haber empezado en España, ya que no había puesto todavía
ninguna piedra me daba igual que fuera aquí que allí, aunque en Bélgica fuera
más difícil.
- Vives en Gante, una
de las ciudades más abiertas y dinámicas de Bélgica, ¿cómo ha influido
establecerte allí en tu carrera profesional?
Muy notablemente. Es el lugar
en donde he echado raíces; a partir de ahí ves con perspectiva lo que está
pasando en España y esa perspectiva que me otorga vivir aquí resulta
interesante para mi obra. Ha influido en que he aprendido a trabajar como
artista, he conocido nuevos referentes y cómo se trabaja aquí a través del
arte. Son semejantes a España ya que vivimos en una cultura global pero que
tiene sus pequeñas diferencias. En Gante empecé a exponer en una galería,
también pertenezco a una residencia de artistas en donde tengo mi taller, se
hacen sinergias y redes. Creo que Gante, tanto a nivel personal como laboral,
me ha aportado lo que ahora mismo soy.
- ¿Se cumplieron tus
expectativas artísticas al llegar?
Poco a poco se fueron
generando diferentes situaciones que favorecieron que pudiese ir viviendo del
arte. Creo que esta experiencia ha sido muy favorecedora y mis expectativas
eran desconocidas; actualmente estoy bastante satisfecho, sobre todo porque
Gante es el escenario idóneo, es pequeño y accesible y hay cantidad de centros
culturales y museos con una calidad increíble.
- Consejos que darías
a los artistas que tengan pensado abrirse camino en el mundo artístico belga.
Hay que ser muy obstinado
porque este mundo es difícil, aquí hay mucha gente y una clase social que es la
del coleccionista. En España existen pero parece que están escondidos; aquí se
reúnen, hacen sus fiestas, sus eventos, y es una clase muy activa interesada
por cómo van evolucionando los artistas jóvenes. En España no me he encontrado
a gente joven que invierta en arte. El artista que pueda venir se va a
encontrar con eso. No es fácil ya que tienes que irte involucrando en los
centros culturales, las organizaciones artísticas y residencias. Bélgica es un
país en el que el arte y la cultura generan muchos ingresos. Por el contrario,
en España se dedican más a administrar que a generar. Ese afán de generar es
algo que hace que el motor fluya y haya siempre un flujo de arte y cultura que
está presente en todos lados.
- ¿En qué estas
inmerso actualmente?
En el proyecto de Destroy to built, sobre todo
trabajando en la secuencia de esta serie y para el año que viene me gustaría
hacer una exposición en el espacio de la residencia, trabajar con la galería y
participar en diferentes ferias que tengo a la vista.
Entrevista realizada por María Teresa Cortés.
Algunas muestras y exposiciones del artista
viernes, 8 de septiembre de 2017
HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA "EL CAFÉ DANIEL"
Pareja de disfraces en el Café Daniel
EL
CAFÉ DANIEL
En la calle Gradas nº 6 y hacia 1920, Daniel levantó un
café-teatro y un bar en lo que antes fue un molino aceitero perteneciente a
Rafael Navajas. Sabemos que Daniel estuvo regentando otro café en la calle Real
que luego traspasó a Segundo Mas. Posteriormente también traspasaría el café La
Mezquita de la plaza de Toledo a Pedro Aranda que luego llegaría a Fernando
Victoria López. Daniel tenía un sueño, que era conectar su salón-café con la
citada plaza, pero no lo consiguió aunque sí logró hacerlo con la calle Mesones
nº 9 en el año 1929 al adquirir una casa que con ella se comunicaba. Así bien,
por este nuevo lado montó el Café Bar Tera que comunicó con el salón que tenía
su entrada primitiva por la calle Gradas y donde había instalado un pequeño bar
llamado La Alhambra; todo quedó unido después de una gran remodelación a
comienzo de los años 30. En épocas concretas, como Navidad y Carnaval, Daniel
alquilaba a algunos empresarios el salón-café para llevar a cabo sus fiestas y
bailes. Tras su fallecimiento acaecido el 22 de enero de 1941 cuando contaba 67
años de edad, su viuda lo arrendó a Andrés Bernabeu y posteriormente a los
hermanos Sebastián y Diego Fernández Sánchez. Luego, por herencia, llegó a
manos de dos resobrinos de su mujer, Tomás Aparicio Villena (hijo de su sobrino
Tomás Aparicio Sáez) y de Tomás del Valle Aparicio (hijo de Dulce Aparicio
Sáez) conociéndoseles por su talla (el grande y el chico) o como “Los Tomases”.
Años después y tras sufrir un embargo tuvieron que desvincular el Café Daniel
con el Bar Tera, por lo que la parte de abajo fue adquirida por sus
arrendatarios en 200.000 pts. Sabemos que durante bastantes meses también fue
gestionado por Tomás Fernández “Tadeo”. Tanto unos como otros, siempre
mantuvieron el nombre de Café Daniel, junto con sus actuaciones y bailes, entre
ellos los de máscaras y con ese esplendor se mantuvo hasta final de los años
50. A partir de esta fecha en la planta de abajo quedó como restaurante en
manos de Fausto Sánchez y los salones de la planta arriba los explotaba José
Salido para celebraciones sociales. A finales de los 50 la parte de abajo
-donde se encontraba el café-teatro- se destinó a salón recreativo regentado
por José Mª López Ruiz que los mantuvo hasta comienzo de los años 90. El coqueto
bar que daba a la calle Gradas, fue alquilado a Baldomero Padilla, un taxista
que montó aquí su primer bar y lo rebautizó con el nombre de El Taxi (1966).
Este bar está cerrado desde hace varias décadas y aún se mantiene en pie, sin
embargo el salón se encuentra en ruinas y es propiedad del constructor “El
Cypry”.
En
cuanto al Bar Tera de la calle Mesones, sabemos que lo regentaron y explotaron
los dos “Tomases” desde el 1955 y ambos se iban alternando como gerentes cada
cuatro años, dado que comenzó siendo titular Tomás del Valle el “Chico” y en
1959 pasó a Tomás Aparicio el “Grande”. Este añorado Café Bar Tera sobrevivió
hasta comienzo de los años 80 en que fue vendido a Miguel Fernández Tallante
para poner una zapatería y ahora ocupa su lugar un establecimiento de ropa.
En el año 2003, la comparsa femenina quiso hacerle un
homenaje adoptando su nombre y evocándolo en algunas de sus coplillas.
*
Extraído del libro en preparación HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA.
JASA
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