jueves, 30 de junio de 2016

ADELA TARIFA, NUEVA DIRECTORA DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENENSES


La Doctora en Historia Adela Tarifa Fernández,
estará al frente de esta institución durante los próximos ocho años

En la tarde del jueves 2 de junio de 2016  y en la desacralizada capilla del convento de San Juan de Dios de la capital jienense, tuvo lugar la toma de posesión de la nueva consejera directora del Instituto de Estudios Giennenses “IEG”, doña Adela Tarifa Fernández, convirtiéndose de esta manera en la primera mujer al frente de dicho centro documental en los 65 años que tiene de historia. La mesa estuvo presidida por el presidente de la Diputación y del IEG, Francisco Reyes, contando con la presencia del anterior responsable académico de este organismo autónomo de la Administración provincial, Pedro Galera y de la nueva electa Adela Tarifa.
En la sala estuvieron presentes, entre otros: el diputado de Cultura y Deportes, la alcaldesa de Úbeda, numerosos consejeros del instituto, personajes de la cultura de Úbeda y de Jaén y por supuesto, los Caballeros Veinticuatro que, con su presencia, quisieron dar el mayor respaldo a esta ubetense de convicción.
Adela es desde 1998 consejera del citado instituto y lleva 8 años ocupando el cargo de vicedirectora y en estos años ha aportado mucho a la institución, así lo reconocieron, tanto Francisco Reyes, como Pedro Galera en sus intervenciones. También esperaban en estos próximos años de su mandato se alcancen otras metas que, en boca de Adela, se convirtió en todo un programa de proyectos y actuaciones dignas de la mejora directora y eficiente gestora.
El IEG alberga ahora mismo unos 100.000 títulos, 800.000 imágenes, un millar de mapas y unos 600 títulos de publicaciones periódicas que se pueden consultar desde cualquier lugar del mundo y en cualquier momento.
Tras la intervención de los tres que ocupaban la mesa presidencial, se le hizo entrega a Adela -por parte del Instituto- de un libro de considerado tamaño. Del mismo modo, también recibió un ramo de flores de la comisión encargada de los actos para conmemorar el 250 Aniversario de las Nuevas Poblaciones de la que ella es miembro activo.
Los plácemes y enhorabuenas por parte de los asistentes a la nueva directora fueron muy emotivos para ella y así lo manifestó. Y fue ella la que quiso hacerse una fotografía de recuerdo “Con los amigos que habían venido de Úbeda”.
Al finalizar, cuatro caballeros junto con el archivero Ramón Beltrán, quisimos celebrar la toma, tomándonos una copa en un lugar con rancio tipismo y excelentes viandas llamado La Tasca de Los Amigos.

Adela con algunos amigos que habían ido desde Úbeda

En la tasca Los Amigos



martes, 31 de mayo de 2016

SOBRE LA VEGETACIÓN DEL HUERTO DEL CARMEN Y ALEDAÑOS

Aspecto muy favorable

No escondamos nuestro rico patrimonio tras la maleza

Hacía ya unos meses que nuestros pasos no emprendían la ruta desde que va desde la Cruz de Hierro pasando por la Fuente Seca, el Huerto del Carmen y desembocado en la Plaza de Santa Lucía. Nuestros pies y algunos años encima, prefieren las calzadas llanas a los empedrados y cuestas.

Fue una mañana soleada de este extraño invierno primaveral. Al llegar a la altura del Huerto del Carmen, el sol calentaba las vetustas piedras de la muralla. Nos fijamos que la experta y atinada mano del podador, había aligerado los árboles y arbustos que conforman el jardín del huerto para que sus ramas sobrantes retoñen en primavera. Se aprecia una extraña claridad, se observa mejor la monumental muralla en su comienzo. Sin embargo y más allá, bajo la cúpula de la iglesia de San Miguel, han crecido tanto los cipreses y los árboles de gran porte, que sólo se ve vegetación y maleza por doquier. Pasado el pilar de la fuente –que por cierto está un tanto olvidado en cuanto a su limpieza-, se aprecia en todo su esplendor el lienzo de adarve que conecta con la puerta de Santa Lucia y que no hace mucho fue restaurado y consolidado. Éste se encuentra libre de sombras, sólo unos arbustos que, a sus pies, sirven para contener y fijar la tierra del terraplencillo.

Este colectivo, ve con buenos ojos que dicho trozo de muralla siga sin “aditivos”, tal como está. Pedimos por tanto, a los responsables como los encargados de jardinería y urbanismo de nuestro Ayuntamiento, que continúen así y que el resto de la fortificación que esta medio oculta esta parte quede -tras una exhaustiva poda- bien visible para el disfrute de lugareños y visitantes.


No debemos olvidar que cuando un turista se desplaza a una localidad su motivo principal consiste en contemplar los edificios, monumentos y sus piedras centenarias (aparte de visitar algunos museos y degustar su gastronomía) y no fijar su atención en mirar los álamos, los cipreses o los laureles. No escondamos nuestro rico patrimonio tras la maleza. Es nuestra opinión. 

Aspecto lamentable

Fotografías del caballero Atanaor

lunes, 2 de mayo de 2016

DEL ESCORIAL DE ANDALUCÍA A SAN LORENZO DEL LAUREL

Fotomontaje

Lean lo que nos hemos encontrado en las Actas del Cabildo ubetense con fecha 2 de febrero de 1885 (libro 86, folio 11), donde el concejo aprobó “la corta de los árboles que existen en la lonja del Hospital de Santiago”, pues alegaban que “sus raíces eran altamente perjudiciales para la conservación del edificio”. Está claro que las raíces de antes eran mucho más peligrosas que las de ahora.  
Nosotros, los “Veinticuatro”, no queremos continuar “erre que erre” sobre UN TEMA QUE YA TENEMOS ZANJADO, como es nuestro deseo de que el magnífico y monumental laurel que se alza ante la fachada del Hospital de Santiago fuese trasplantado a otro lugar (que se puede) y dejara diáfana -para que luciera en su plenitud- la obra más señera de nuestro arquitecto del Renacimiento Andrés de Vandelvira. 
Durante nuestra campaña en la que pedíamos su traslado hubo alguien que alzó su voz diciendo que si se intentaba quitar el laurel de ahí se ataría al mismo con cadenas. Y hasta hubo quienes nos tacharon de arboricidas. Nada más lejos de la realidad, porque nuestra intención siempre ha sido la de mantener vivo este árbol que llama la atención por su porte y frondosidad, eso sí, en otro lugar, como podría ser el Parque Norte o en los jardines románticos que hay en la parte trasera de este mismo edificio.   
Cuando se hicieron los jardines que hoy existen en la lonja del Hospital, se plantaron varios árboles (entre los que iban laureles) a cada lado y en la parte central de cada jardinillo flanqueados por arbustos y adelfas. Todo ello poco a poco se fue haciendo desaparecer y con buen criterio, sin embargo uno de los laureles fue mimado llegando a echar profundas raíces que lo han mantenido con excelente salud hasta nuestros días. Demos gracias a Dios que al técnico que se le ocurrió tan genial idea no plantó ficus como los de la Alameda de Málaga.
Se comenta por ahí que los encargados de la conservación y jardinería de San Lorenzo del Escorial quieren importar la idea que algunos acogen con tanto cariño aquí y plantar en la explanada del magno monumento que alzara Felipe II unos cuantos laureles y así solidarizarse con el “Escorial de Andalucía” para lo que también cambiarían su nombre denominándolo “San Lorenzo del Laurel”.
Esta llamada nuestra sólo quiere alzar la voz para que cuando se plante un árbol se piense el impacto visual o el daño que puede hacer cuando éste crezca, como le ocurrirá a los cuatro cipreses plantados recientemente flanqueando el monumento de Juan de la Cruz. 


Nota.- Las torres serán el tema para otro artículo.  

martes, 19 de abril de 2016

LA MOTILLA DEL AZUER VISITADA POR LOS "VEINTICUATRO"


El martes 5 de abril, 5 de los Caballeros se reunieron para emprender una aventura por tierras del reino de Castilla la Nueva. A las 7:30 de la mañana, hora de la cita, la climatología se presentaba adversa y a punto estuvo la lluvia de hacer que abortáramos la empresa. Bien es cierto que el arrojo de los caballeros, sobre todo de los más experimentados, hizo que se llevara para adelante lo programado. Tras reponer fuerzas para la jornada con un buen almuerzo de churros con chocolate, partió la expedición –en el carruaje del Mercader- desde la Ciudad de Los Cerros del reino de Jaén hacia la villa de Daimiel perteneciente a la jurisdicción de la Ciudad Real.  Durante todo el camino nos acompañó la lluvia que luego –al llegar al destino- desapareció y no hizo acto de presencia en toda la jornada.
El primer lugar nos presentamos en el Museo Comarcal que era el punto de encuentro. Tras recorrer sus varias salas en las que se muestra al visitante su historia, estando entre las cosas de interés una amplia colección de cerámica procedente de muchos puntos de España.
Mientras que se aproximaba la hora de iniciar la excursión principal a la Motilla del Azuer, visitamos brevemente la iglesia de San Pedro del s. XVI. Como curiosidad, que proviene de siglos atrás, debemos decir que esta villa tiene su división eclesial en dos parroquias y los bautizados en ésta se les denominan con el mote de “borregos” y los que lo están en Santa María (que es la más antigua) con el de “chuchos”.
De regreso al museo y en los sótanos, un guía nos hizo una introducción sobre lo que íbamos a ver. El siguiente guía nos invitó para que le acompañásemos hasta el Land Rover que nos llevaría al yacimiento arqueológico que se encontraba a unos kilómetros del núcleo urbano. Conforme íbamos adentrándonos en la entrañas de aquella milenaria edificación concéntrica
con carácter defensivo, íbamos descubriendo este curioso lugar de la edad del bronce donde se han descubierto que aquí se efectuaba y se controlaba una cierta actividad económica. Llama especialmente la atención el singular espacio donde se encuentra el pozo y según el guía corresponde al sistema hidráulico más antiguo de la península. Todo en la jornada y en la visita acompañó, incluso el frió, que se hizo más patente durante la estancia en el yacimiento...








Estas son algunas imágenes de la visita a la Motilla. Luego tuvimos tiempo de recorrer la villa de Daimiel y degustar sus platos típicos.  

martes, 29 de marzo de 2016

DESAPARECE ALMACENES MARTÍN

La última plantilla de Almacenes Martín. 9-3-2016

Tras más de medio siglo de existencia,
cierra sus puertas este señero comercio ubetense

La implicación de nuestro colectivo está -principalmente- en la defensa del patrimonio monumental y casi siempre de murallas para adentro, aunque bien es cierto que en algunas ocasiones hemos hecho alguna que otra incursión por las zonas de extramuros.  El tema que hoy vamos a abordar no tiene como base nuestras piedras centenarias, sin embargo sí que forma o ha formado parte de nuestro patrimonio. Porque Úbeda, aparte de ser monumental, también lo es comercial y ese tejido industrial que nos ha distinguido y ha hecho que Úbeda sea un referente comercial en la provincia, también forma parte de nuestro particular patrimonio. Y desgraciadamente, con el paso de los años, las nuevas corrientes, la irrupción de voraces mercados, la globalización del sector centralizado en franquicias y la prolongada crisis, ha llevado al comercio tradicional, al de toda la vida, al que se ha trasmitido de padres a hijos, a su desaparición en unos cuantos años para acá.

El pasado 9 de marzo cerraba sus puertas para siempre una firma que ha sido el santo y seña del comercio local y provincial como era ALMACENES MARTIN. Su centro de la calle Obispo Cobos (Nueva) y los dos centros Habitacle (Jaén y Úbeda) ya forman parte de la historia y se unen en la memoria colectiva con otras firmas de gran relevancia que desaparecieron en su día como lo fueron las fundiciones de FUENTES CARDONA o de PALACÍN, los talleres COSTÁN, la constructora COFIANSA, sin olvidar otras menores pero de gran calado en la ciudadanía como ELECTRORESA, GÁFICAS BELLÓN, MAÑOSA, ALMACENES CENTRALES, ARSENIO JIMÉNEZ, etc. 

Almacenes Martín nació en 1960 de la mano de Sebastián Villar Arroyo como una sucursal o prolongación de Almacenes El Métrico bajo la titularidad de Martín Villar Vizcaíno, su hijo. Lo hizo en la calle Real (José Antonio) con la adquisición de una tienda que era propiedad de Bellón, el de la imprenta. Allí ya se verificaba la venta al detall y al mayor, junto con dos negocios más en la capital jienense. Dichos establecimientos fueron creciendo y a finales de esta década llegaron a la calle Mesones y al Pasaje de San Isidoro. Posteriormente amplió sus dependencias a la calle Obispo Cobos y de allí a una nave situada en la carretera Córdoba-Valencia Km. 149. En estas décadas de existencia, si algún negocio de la saga se cerraba era para abrir otro con más posibilidades. De este modo la firma llegó a convertirse en Mediana Empresa con más de 50 trabajadores y junto a la nómina de su filiar El Métrico, se convirtieron en los comercios más importantes de la provincia tanto en el montante comercial como en el personal, de hecho, aquí en Úbeda se llegaron a firmar durante muchos años los convenios colectivos provinciales del comercio textil.

Hoy ya no vale buscar culpables del porqué se ha llegado a esta situación. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones se viene dando esa máxima de que los grandes negocios familiares sólo se mantienen tres generaciones; ni es del todo cierto ni es del todo falso. Como decía el poeta “Todo pasa y todo queda”.

Almacenes Martín ha sido el último en engrosar la lista de nostálgicos comercios locales del ramo -con marchamo ubetense- que coexistieron en algún momento de su historia como los recordados: Almacenes el Pasaje, Tejidos Sola, Galerías Tuñón, Hermanos Moreno, Tejidos Blanca, Confecciones Paquinés, Mercería Villar, Vda. de Fuentes, Confecciones Berlanga, Galerías Niza, Confecciones Rodríguez, Fashion Boutique, etc.

Desde nuestro colectivo queremos solidarizarnos con esta familia de empresarios que con sus aciertos y desaciertos han dado trabajo a muchos ubetenses. Sin embargo el mayor reconocimiento va por el más del centenar de empleados que durante estos 56 años de historia han dado lo mejor de sí para con su empresa como trabajadores del comercio local. Y cómo no, a nuestro compañero de armas, el caballero Mercader. Como dato curioso, sobre todo por el número que camina paralelo a la vida de éste último, apuntaremos que la nómina de los últimos empleados estaba compuesta por 13 trabajadores.
     
Fachada de un antiguo establecimiento en la calle Mesones. 1989


Inauguración de un almacén en la calle Nueva. 1984

Fotos JASA

sábado, 27 de febrero de 2016

VÍCTOR PARA SAN LORENZO Y S.O.S PARA SAN BARTOLÓMÉ

Antonio, Manuel y Nicolás, 
fundadores de la Huerta de San Antonio

Los Caballeros Veinticuatro hemos visitado varias veces la iglesia de San Lorenzo y su “apertura por obras” y cada vez nos marchamos de allí más satisfechos.
En primer lugar porque vemos cómo poco a poco se va materializando el ambicioso proyecto que consistía prioritariamente en las obras de consolidación del edificio y posteriormente en su restauración, rescatar la historia que se esconde en sus entrañas con intervenciones arqueológicas y por supuesto el último trabajo que ha constituido en abrir la cegada puerta trasera que da a un pequeño cementerio, abriendo el muro perimetral y colocando una reja de forja ubetense. En segundo lugar por comprobar cómo sólo tres personas, los hermanos Antonio, Manuel y Nicolás Berlanga Martínez -apoyados por el obispado- están realizando una magnífica puesta en valor de este monumento nacional que deja a todo aquel que lo visita orgulloso de tenerlos por ubetenses comprometidos con su tierra, pues hasta ahora son los únicos en la historia de nuestra población que están haciendo este bellísimo y denodado gesto con nuestro maltratado patrimonio.

La verdad es que a nosotros nos agradaría infinito que hubiera más mecenas de éstos o por lo menos alguno o algunos que siguieran ese mismo ejemplo e intervinieran en algunos edificios históricos más. Por ejemplo reconstruir la techumbre de la preciosa y singular ermita de San Bartolomé, pues tiene todos sus muros en perfecto estado y sólo le falta la cubierta. Sería una triste pena que desapareciera este edificio que fue reconstruido en los años 20 del s. XVIII, que fue parroquia durante un siglo y que sus raíces se remontan a la Reconquista y posiblemente mucho más atrás.    

Portada descubierta de San Lorenzo

Ermita de San Bartolomé

jueves, 11 de febrero de 2016

LAS ROTONDAS Y PÓRTICOS DEL PATRIMONIO

Entrada a Úbeda por la barriada Puerta del Sol

Para cualquier visitante que recale en nuestra ciudad, lo primero que percibirá en su retina serán las puertas de entrada a este “patrimonial lugar” a modo de tarjeta de presentación, como lo son las rotondas, y en las entradas a Úbeda hay siete.
Si los turistas nos llegan por el poniente, desde Baeza o Jaén, encontrarán un par de glorietas dejadas de la mano de Dios. Si lo hacen por los caminos que llegan de Linares o Bailén, su primera rotonda está en obras “todavía”. Si nos visitan desde el norte, por las vías procedentes de Madrid o La Carolina, la primera rotonda que encontrarán parece que está demarcada en mitad del campo, nunca mejor dicho. Y si su entrada es por el este, acceso desde la villa de Sabiote, se encontrarán una primera rotonda totalmente desangelada. En los accesos desde el antiguo Levante hispano y del Sur, entrada desde Granada, no encontrarán rotondas porque no las hay, pero sí le daremos la bienvenida con unas cunetas adornadas y atestadas de abundante maleza erguida y mustia y con basura de todo tipo, principalmente inorgánica.
Bien es cierto que en los días navideños, las rotondas mejor acondicionadas de las descritas (que son dos), han estado muy bien engalanadas, pero las rotondas olvidadas (que son cinco), continuaban de la misma guisa.
A los que tenemos la sana costumbre de hacer turismo por nuestra piel de toro, se nos ponen los dientes largos cuando comprobamos las bellas rotondas y glorietas que hay a la entrada de muchos municipios, sean grandes o más pequeños.

Desconocemos a qué ente, ya sea Diputación Provincial, Junta de Andalucía, Ministerio o el mismísimo Ayuntamiento, corresponda su adecentamiento, pero lo que no cabe duda es que nuestros regidores serán los primeros que tienen que ponerse manos a la obra o en su defecto alzar la voz en los despachos correspondientes para que nuestra primera imagen, en definitiva nuestra cara al exterior, sea el espejo que refleje el interior del alma patrimonial. 
Para cualquier visitante que recale en nuestra ciudad, lo primero que percibirá en su retina serán las puertas de entrada a este “patrimonial lugar” a modo de tarjeta de presentación, como lo son las rotondas, y en las entradas a Úbeda hay siete.
Si los turistas nos llegan por el poniente, desde Baeza o Jaén, encontrarán un par de glorietas dejadas de la mano de Dios. Si lo hacen por los caminos que llegan de Linares o Bailén, su primera rotonda está en obras “todavía”. Si nos visitan desde el norte, por las vías procedentes de Madrid o La Carolina, la primera rotonda que encontrarán parece que está demarcada en mitad del campo, nunca mejor dicho. Y si su entrada es por el este, acceso desde la villa de Sabiote, se encontrarán una primera rotonda totalmente desangelada. En los accesos desde el antiguo Levante hispano y del Sur, entrada desde Granada, no encontrarán rotondas porque no las hay, pero sí le daremos la bienvenida con unas cunetas adornadas y atestadas de abundante maleza erguida y mustia y con basura de todo tipo, principalmente inorgánica.
Bien es cierto que en los días navideños, las rotondas mejor acondicionadas de las descritas (que son dos), han estado muy bien engalanadas, pero las rotondas olvidadas (que son cinco), continuaban de la misma guisa.
A los que tenemos la sana costumbre de hacer turismo por nuestra piel de toro, se nos ponen los dientes largos cuando comprobamos las bellas rotondas y glorietas que hay a la entrada de muchos municipios, sean grandes o más pequeños.
Desconocemos a qué ente, ya sea Diputación Provincial, Junta de Andalucía, Ministerio o el mismísimo Ayuntamiento, corresponda su adecentamiento, pero lo que no cabe duda es que nuestros regidores serán los primeros que tienen que ponerse manos a la obra o en su defecto alzar la voz en los despachos correspondientes para que nuestra primera imagen, en definitiva nuestra cara al exterior, sea el espejo que refleje el interior del alma patrimonial.

 
Basura por la Ronda Antonio Muñoz Molina

Glorieta casi abandonada por la entrada desde La Carolina

 
Inmediaciones de la Ronda Muñoz Molina