viernes, 30 de junio de 2017

BAILES DE SOCIEDAD Y BAILES DE MÁSCARAS EN ÚBEDA

Ángeles Moreno (diablo), Catalina Martínez (flor) y Obdulia Martínez (odalisca). 
Foto de estudio iluminada, atribuida a J. Vasserot, 1912
Sabemos que desde el siglo XVI ya se celebraban bailes de máscaras en España. Los bailes de sociedad, que ya venían realizándose en muchos lugares de nuestro país y Europa, llevaban en su repertorio anual el celebrar algunos de máscaras desde finales de año hasta la llegada de la primavera, que por cierto tenían muy buena acogida por la clase aristocrática; aparte de las crónicas, son los grabados y las pinturas las que dan testimonio de ello. Su gran expansión comienza a producirse en el siglo XVIII con la llegada de los Borbones, cuando en nuestra nación hay una gran influencia social importada desde  la vecina Francia, entre ellas se encontraban los fastuosos bailes de máscaras que allí se celebraban. En España fueron las grandes capitales, como Barcelona y Madrid, donde primero se pusieron en marcha, siendo famosos los que se llevaban a cabo en los coliseos y ateneos, alcanzando bastante relevancia y popularizándose desde mediados del siglo XIX hasta entrados en el s. XX.
           En nuestra localidad -como no podía ser de otra manera- esta moda fue implantada por la clase alta y la clase media bien acomodada. Creemos que es a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX cuando en Úbeda comienzan a darse los primeros bailes de máscaras. Los escenarios para llevarlos a cabo serían los mismos que en cualquier punto del país, los coliseos o teatros, los salones de los casinos (si los había) o en las casas palaciegas de la noble. En este sentido es en el teatro Principal donde se verificaban estos tipos de bailes a los que podía acceder toda la ciudadanía (que pudiera permitírselo). En los salones de los casinos, como el Casino Antiguo o el de la Unión Ubetense, también se daban renombrados bailes de máscaras destinados sólo a los socios. Unos años más tarde se unirían a ellos lo del Círculo Mercantil y posteriormente el teatro Rey Alfonso o Ideal Cinema. El escenario natural que ofrecían los teatros era más espectacular que el de los casinos, debido a sus dimensiones y su estructura, sin embargo éstos fueron perdiendo fuerza, entre otras cuestiones porque existía el inconveniente de quitar todas las butacas del patio para convertirlo en la pista de baile. En momentos puntuales veremos que en algún que otro hotel también se organizaron bailes, a los que habría que sumar los muchos que se hicieron en el Café Daniel.
Con anterioridad a los bailes de máscaras ya se celebraban otros que ocupaban diferentes fechas en el calendario, siendo estos más recatados y pudorosos, a los que llamaban bailes de sociedad. Para nuestra local aristocracia, fueron muy renombrados los que organizaban los Marqueses de Bussianos en su palacio de la calle Trinidad. También hay referencias de celebrase bailes en el palacio de los Montilla.
Los salones de baile estaban decorados con temas alusivos a la celebración, en el caso del Carnaval abundaban las serpentinas, piñatas, faroles de papel y cartón, tapices, mantones de Manila y una iluminación especial. Las orquestas estaban compuestas por un puñado de músicos profesionales que interpretaban lo más destacado de cada época, como la Carioca, el Foxtrot, el Rigodón, la Mazurca, el Tango, el Chotis, la Polka, el Vals, el Charlestón, el Pasodoble, incluso las Sevillanas. Todo siempre vertebrado por la batuta de un director.
            En ellos se huía de la vulgaridad y se lucían elegantes disfraces con antifaces de seda. La gran invitada por excelencia sería la lentejuela. En cuanto a las bebidas se disfrutaría con el Champán, el Jerez o la Zarzaparrilla.

Aquellos bailes de máscaras que tanta fama tuvieron para una selecta parte de la sociedad ubetense y de algunas poblaciones limítrofes, se mantuvieron -con bastante notoriedad- hasta su desaparición definitiva al estallar la guerra. Como veremos más adelante, Úbeda en Carnaval llegó a tener mucho renombre y se convirtió en un reclamo para forasteros, un negocio para las compañías de teatro y un destino para pasar unos días de diversión todas aquellas familias pudientes que se encontraban fuera de ella. Las fiestas de Carnaval tendrían tanta o más repercusión que la feria y por supuesto que la Semana Santa. En la actualidad se organizan bailes de Carnaval, pero es lo que menos se ejerce, el baile. 
Trabajo extraído del libro en preparación HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA. 

Juan Antonio Soria Arias

sábado, 20 de mayo de 2017

JUAN ANTONIO SORIA ARIAS HABLARÁ DE LA FOTOGRAFÍA EN ÚBEDA EN LA SEDE DEL CLUB DIANA


Por si a los lectores de este blog les apetece, aquí queda publicado el cartel que el Club Diana a confeccionado anunciado la charla que nuestro caballero Mercader dará el próximo viernes 26 a las 20:30 horas, más cinco minutos de cortesía. 

miércoles, 10 de mayo de 2017

UNA IGLESIA CONVERTIDA EN COMEDOR SOCIAL

Iglesia comedor en Gante

Mantener un templo en desuso se convierte
 en un verdadero quebradero de cabeza

Hace aproximadamente un mes estuve pasando unos días en un lugar de Flandes ejerciendo de abuelo primerizo y haciendo honor a un título que nadie ostentaba en mi familia desde que fallecieron mis padres. Como la estancia en aquellas tierras -que fueran cuna de nuestro glorioso emperador del que no guardan muy buen recuerdo los ganteses-  ha sido algo más prolongada que en otras ocasiones, he tenido ocasión de conocer otros rincones de Gante (Gent) fuera del circuito turístico al uso. Es cierto y tirando para mi tierra, que en algunas cuestiones les ganamos, pero no es menos cierto que en otras muchas ellos nos llevan bastantes años de ventaja. No voy a ahondar en ningún tema en concreto pero el civismo que denota su ciudadanía es lo que más destaca a simple vista, aparte de sus monumentos. Aunque –a decir verdad- también se han acometido atrocidades descomunales en pleno centro de la ciudad, levantando un gigantesco mamotreto que tapa la fachada lateral de su Ayuntamiento y parte del Belfort. Tuvo mucha polémica en su día y muchos alzaron su voz, pero cuando los intereses políticos están de por medio, el pueblo llano lleva todas las de perder. Desde que lo levantaron, el vulgo lo ha bautizado como “El Establo de las ovejas”, en flamenco se escribe de otra manera.
Al final me he ido por “Los Cerros de Úbeda”, como suelen decir los foráneos, pero es que me llevan los demonios estas barbaridades y más aún en los centros históricos. La cuestión, y retomando el tema que iba a abordar, es que como he estado más tiempo pateando la ciudad, he tenido ocasión de descubrir otros lugares de interés, al menos para mí. Me estoy refiriendo a una iglesia a la que han convertido en un restaurante o comedor; “Parnassus” tiene por nombre. El templo abarca dos estilos, el neoclásico y el neobarroco y en sus inicios perteneció a las clarisas y en el siglo XIX pasó a los franciscanos. Está en muy buen estado de conservación pero ahora tiene otro uso social, dado que por unos 8 o 9 euros te ofrecen un menú muy asequible y que es inimaginable pagar en los restaurantes de la ciudad que se encuentran tres veces más caros. Una sensación especial te invade cuando estás comiendo al lado de un púlpito barroco de nogal del tiempo de la Contrarreforma, o de los confesionarios y tallas religiosas; e incluso delante en la sillería del coro hay mesas que se llenan todos los días para dar de comer a mucha gente que no es del todo humilde, pero que sus bolsillos no se pueden permitir acceder a otros sitios más caros.
Interesándome por el tema, he tenido ocasión de leer algunos artículos que han aparecido en prensa tratando este tema. Resulta -según el diario económico Expansión- que en Inglaterra se cierran unas 20 iglesias al año y en Alemania en la última década lo han hecho más de 500. Pero es que en Holanda de sus 1.600 iglesias cristianas dejarán de funcionar dentro de unos cinco años alrededor de unas 700. Está claro que la falta de feligresía es la principal razón, entre otras; no sucede lo mismo con otras religiones que están al alza. Para los gobiernos y la Iglesia mantener un edifico en desuso de estas características es un problema lo suficientemente importante y por ello en muchos lugares se está optando por darle otros usos. Algunos templos de estos ya se han convertido en librerías, supermercados, floristerías, gimnasios, bares y hasta hoteles. En la que yo estuve ahora es un comedor social.
La verdad es que pensándolo bien, esto no debe de sorprendernos, porque en Úbeda ya tenemos tres templos (San Pedro, Santo Domingo y San Lorenzo) que no tienen la finalidad para la que se construyeron y se le están buscando otras aplicaciones para salvarlos de su desaparición.   

JASA


viernes, 5 de mayo de 2017

ROMERÍA DE ÚBEDA 2017. MOMENTOS EMOTIVOS

Un bebé presentado ante la Patrona

La pasada romería el Caballero Mercader estuvo presente en muchos momentos de ésta y ha sido testigo de primera mano de gestos que enternecen la sensibilidad. Tres estampas son las que más le han calado y aquí quiere dejar constancia de ellas.

Joven impedida haciendo una ofrenda

La impedida agradeciendo la intercesión de la Virgen

Visita a los difuntos

jueves, 27 de abril de 2017

CABAÑUELAS 2017 (MAYO-AGOSTO)


Según las cabañuelas de nuestro amigo Alfonso Medina "Piti", los cuatro meses que quedan del año agrícola no nos depararán muchas lluvias, que es lo que esperan los sedientos campos de nuestra tierra. Con viento, calor y pocas precipitaciones, tendremos un verano de sequía. Ojalá se equivoque.  

lunes, 24 de abril de 2017

MUÑOZ MOLINA Y LOS "VEINTICUATRO"

Heráldico, Bachiller, Muñoz Molina y Mercader
(Foto: Mª Carmen Ruiz Ara)

El pasado viernes 21 y en la sede del Club Diana, se le tributó un homenaje a nuestro más laureado escritor, Antonio Muñoz Molina, acto al cual fue invitado nuestro colectivo y al que pudimos asistir el cincuenta por ciento de la "tropa". El salón estuvo repleto de amigos, simpatizantes y algunos socios que sentían atracción por nuestro insigne paisano. El acto estuvo moderado por Antonio Vico (cuñado del escritor) e intervinieron Antonio del Castillo Vico como responsable del área de cultura del club, que hizo una pormenorizada glosa de la vida del artista. Luego tomó la palabra el cronista de la ciudad, Rafael Bellón Zurita, amigo y conocedor de la obra de Antonio. Más tarde lo hizo la alcaldesa de Úbeda doña Antonia Olivares y posteriormente el presidente del club Adolfo Vivancos, que le hizo entrega de un pergamino donde se le concedía el título de Socio de Honor de dicho círculo. Cerró el acto el agasajado, con palabras que todos los presentes seguíamos con plena atención porque estaban cargadas de cultura y sabiduría de un hombre que domina el arte de las palabras y las letras, sin olvidar dar las gracias por las muestras de cariño que siempre recibe de sus paisanos, tanto familiares, conocidos y amigos. 

viernes, 31 de marzo de 2017

LAS COFRADÍAS Y EL CARNAVAL

Jurado de Carnaval, 2013

Desde tiempos inmemoriales la Iglesia y el Carnaval han mantenido posiciones antagónicas; la eterna lucha de Don Carnal y Doña Cuaresma, como en su día escribió el Arcipreste de Hita. Pero no siempre fue así, al menos en los siglos X y XI.
Lo más cercano al pueblo son las cofradías y aunque éstas se encuentren enmarcadas en el espectro de la Iglesia, no han formado parte de la espina dorsal de la misma porque las han configurado gentes de a pie, en definitiva el pueblo llano. Y digo esto, porque -si bien es cierto que la Iglesia es jerárquica y deben obedecer lo que les venga de arriba- sus dirigentes caminan con los pies en el suelo (no por el cielo) y están mezclados con el vulgo -tanto que- forman parte del mismo.
Dejando a un lado este terreno que no es el mío, lo que vengo a decir es que desde hace bastantes años nuestras cofradías, sobre todo las de Semana Santa, de alguna manera se han acercado a esta fiesta, desde una posición discreta y en aspectos concretos de la misma, pero se han acercado. Y con ello no quiere decir que hayan abrazado a Lucifer ni se hayan espolvoreado con azufre.
En los primeros años del siglo XX, en algunas ocasiones las cofradías organizaban bailes de máscaras para obtener unos beneficios y reinvertirlos en el engrandecimiento de sus cofradías y procesiones. Llegados los tiempos de las dictaduras, parece ser que todos guardan las distancias. Ya en democracia y adentrándonos en la década de los 90, se producen en Úbeda los mayores desencuentros entre cofradías y el Carnaval y sus seguidores. Pero sobrepasados dichos escollos y cada parte ocupando su espacio y recorriendo el camino que le corresponde a cada cual, desde ahora en adelante no se volverá a producir ningún rifirrafe de verdadera importancia.
Así bien, desde el final de los años 90 venimos asistiendo a numerosos encuentros entre carnavaleros y semanasanteros, entre las cofradías y las fiestas de Carnaval. Recordemos algunos de estos “buenos rollos” como se suele decir en el argot actual. En el salón de actos de la Casa de Cofradías se han hecho las presentaciones del librito RECUERDOS DE CARNAVAL EN ÚBEDA y del anuario PREGONERO DEL CARNAVAL. En este mismo escenario han ofrecido sus presentaciones en público muchas agrupaciones e incluso los sótanos de esta casa han servido de lugar de ensayo. Las cofradías de Ntra. Sra. de Gracia, Caída, Santa Cena y Sentencia han sido durante algunos años las que han gestionado las barras de actos muy destacados, como el concurso de agrupaciones, la Carnestolenda, la Gala Lo Mejor o la Carpa. La “Gracia” también organizó una velada de Carnaval en febrero de 2004. La cofradía de El Prendimiento, en sus comienzos (2002), pidió colaboración a varias agrupaciones para celebrar un festival y obtener unos beneficios extras, e incluso gestionó alguna barra en el Ideal. Jóvenes de la cofradía de Jesús Nazareno han estado colaborando con el festival de Manos Unidas en algunas ediciones.
Durante muchos años los componentes del jurado han sido -curiosamente- cofrades muy destacados en las hermandades, incluso hubo una edición en que los cinco miembros que lo componían ocupaban (o habían ocupado) el cargo de hermano mayor de las mismas. Ni que decir tiene que en todas las agrupaciones de Carnaval, un buen número de sus miembros está comprometido con alguna cofradía, bien sea en la cuadrilla de costaleros, en la banda o como hermano de guión. Sin generalizar, pero bastantes “presidentes” de las mismas han estado muy significados en esta fiesta. Por último decir que el actual presidente de la ACCU, Luis Cobo, fue en su día Hermano Mayor de la cofradía de la Noche Oscura.
Tampoco vamos a olvidar la estrecha relación y colaboración que han tenido las agrupaciones carnavaleras con el festival pro Manos Unidas desde 1997, el cual se ha celebrado en el colegio de los Padres Jesuitas y en la actualidad en el de los Padres Salesianos.
¿Quién nos iba a decir hace años que los sacerdotes presenciarían algún día la cabalgata de Carnaval e incluso pondrían atención a sus coplillas? Lo cierto es que en los últimos tiempos la concordia entre ambas tendencias es bien notoria y se respira buena armonía y pienso que buena parte de ello lo han hecho posible los jóvenes que han comprobado que ambas “religiones” pueden ser perfectamente compatibles. Valga como anécdota el hecho de que el que fuera presidente de la Unión de Cofradías en los años de más revuelo, José Luis Latorre, tiempo después abriría las puertas de su centro de trabajo como era el Museo Arqueológico de Úbeda, para la presentación de una comparsa.

En definitiva, la historia se repite y se mantiene desde siglos ha. Don Carnal y Doña Cuaresma, Carnaval e Iglesia, la Licencia y el Recato, siempre estarán condenados a convivir juntos, casa con casa, tabique con tabique, aunque nunca revueltos, pero si es posible buscar la armonía y cada cual con su destino. Hay una cita que así nos lo recuerda: ¡No hay Carnaval sin Cuaresma!
JASA